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Cuando admirar se convierte en obsesión: la ciencia explica por qué algunos fans agreden a sus celebridades

Fuente: El Tiempo - Vida
Cuando admirar se convierte en obsesión: la ciencia explica por qué algunos fans agreden a sus celebridades
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Investigadores estadounidenses identificaron los factores psicológicos que transforman a un seguidor en amenaza: pensamientos intrusivos sobre la celebridad, relaciones parasociales intensas (creer tener una conexión real con alguien que no las conoce), apegos inseguros desde la infancia y baja tolerancia al aburrimiento. Casos como el asesinato de John Lennon en 1980 y el de Christina Grimmie en 2016 ilustran cómo esta obsesión puede escalar hasta la violencia.

Hace décadas que la psicología intenta entender un fenómeno perturbador: por qué algunos admiradores cruzan la línea entre el amor por un artista y la agresión. El caso más recordado ocurrió el 8 de diciembre de 1980, cuando Mark David Chapman esperó frente al edificio Dakota de Nueva York. Cuando John Lennon llegó a casa esa noche, Chapman le disparó cuatro veces en la espalda. Lo inquietante es que horas antes, el mismo hombre le había pedido un autógrafo al músico. La paradoja resulta perturbadora: quien asesinó a Lennon era, antes que nada, un fanático.

La historia se repite con otros nombres. En 2016, la cantante estadounidense Christina Grimmie, conocida por participar en The Voice, fue asesinada por un admirador mientras firmaba autógrafos después de un concierto en Orlando. En 1995, Selena Quintanilla, la reina de la música tejana, fue asesinada por la presidenta de su propio club de fans. Más recientemente, Rihanna ha enfrentado múltiples intrusos en su residencia, algunos portando armas. ¿Qué convierte realmente a un seguidor en una amenaza?

Un estudio publicado en 2023 en la revista Plos One, realizado por investigadores de las universidades de Idaho, Mercer y Emory, brinda pistas importantes. Los científicos aplicaron pruebas psicológicas a 596 estudiantes universitarios y encontraron que quienes tienen "pensamientos personales sobre su celebridad favorita con frecuencia, se sienten compelidos a aprender más sobre ellos, los persiguen de manera consistente, amenazan con hacerles daño y son propensos al aburrimiento" tienen mayor probabilidad de acosar. El estudio, liderado por Maria M. Wong, distingue entre tipos de admiración. Los fanáticos que siguen a una celebridad únicamente por su capacidad de entretener tienden a ser psicológicamente más saludables. El riesgo aparece cuando esa admiración escala hacia lo que los investigadores llaman nivel "intenso-personal" y "borderline patológico": cuando el fanático cree que tiene una relación real con el artista y los pensamientos sobre esa persona se vuelven incontrolables e intrusivos.

Parte de la explicación está en lo que los psicólogos llaman interacción parasocial: la sensación unilateral de tener una relación cercana con una figura mediática. Este concepto fue descrito por primera vez en 1956 por los investigadores Horton y Wohl. Otros estudios encontraron que las personas con apegos inseguros en la infancia —aquellas sin figuras parentales estables, cálidas o confiables— son significativamente más propensas a desarrollar vínculos parasociales intensos con celebridades. En algunos casos, el fanático ve al artista como una figura parental sustituta. "Las personas sin recursos parentales sólidos pueden intentar reemplazar esa carencia a través de un apego parental a su celebridad o persona favorita", concluye ese análisis. Un examen de cartas amenazantes enviadas a celebridades de Hollywood reveló que casi la mitad de los remitentes, el 41 por ciento, se percibían a sí mismos como amigos, conocidos o consejeros del artista al que escribían.

El estudio de Wong también encontró que quienes condonen comportamientos de acoso en otros tienen mayor probabilidad de incurirlo. Esto sugiere que el problema no surge de la nada: hay una escalada gradual, una normalización progresiva de comportamientos que comienzan como admiración intensa y terminan en intrusión o violencia. La susceptibilidad al aburrimiento también resulta ser un predictor significativo. Quienes se aburren con facilidad pueden ver en la persecución de su ídolo una forma de llenar ese vacío emocional. "Una forma de aliviar el aburrimiento es buscar contacto con una celebridad favorita, quien probablemente es vista como alguien que lleva una vida emocionante y llena de eventos", explica el estudio.

La combinación de obsesión, vínculos parasociales intensos, apego inseguro desde la infancia y baja tolerancia al aburrimiento puede convertir a un simple admirador en una amenaza real. Entender estos factores no solo ayuda a la ciencia a prevenir actos violentos, sino que también ofrece oportunidades para intervenir temprano en personas que muestren estas características de riesgo.

Fuente original: El Tiempo - Vida

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