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Crup en niños: qué hacer después del alta hospitalaria

Fuente: Mediplus - Qué hay de nuevo

El crup es una infección respiratoria que causa tos característica y ronquera en los menores. Aunque la mayoría mejora sin complicaciones, algunos requieren hospitalización donde reciben oxígeno, medicamentos nebulizados y otros tratamientos. En casa, los padres pueden aliviar síntomas con aire húmedo, posiciones cómodas y abundantes líquidos, mientras los síntomas suelen desaparecer entre 3 y 7 días.

El crup es una infección de las vías respiratorias altas que genera una tos muy característica, parecida al sonido de un perro ladrando, acompañada de ronquera. En algunos casos más graves, el niño puede tener dificultad para respirar y emitir sonidos agudos al inspirar llamados estridor. Aunque la mayoría de los pequeños afectados se recuperan solos en casa, algunos necesitan atención en urgencias e incluso hospitalización para mejorar.

Durante la internación, el equipo médico enfoca el tratamiento en ayudar al niño a respirar mejor mediante distintas opciones. Entre ellas están los medicamentos administrados a través de nebulizador (un dispositivo que convierte el medicamento en vapor inhalable), esteroides intravenosos para reducir la inflamación, oxígeno suministrado en diferentes formas según la edad, líquidos por vía intravenosa si hay deshidratación, y en casos muy puntuales, antibióticos.

Una vez que el menor comienza a respirar normalmente y el médico lo considera seguro, puede regresar a casa. Es posible que permanezca algunas horas en urgencias antes del alta, o en ocasiones deba pasar una noche en el hospital. Después de salir, es normal que continúe presentando tos perruna especialmente nocturna (sin dificultad para respirar), ronquera, fiebre, cansancio e inquietud. Estos síntomas suelen desaparecer entre 3 y 7 días.

En casa, el control de los síntomas depende en gran medida de las acciones de los padres. Exponer al niño a aire fresco o húmedo, como el que hay en las noches o el vapor del baño, alivia la respiración. Instalar un humidificador de aire frío en la habitación del menor durante la noche también ayuda. Mantenerlo en posición vertical facilita la respiración, y si tiene más de un año, una almohada adicional bajo la cabeza mientras duerme es útil.

Para el manejo sintomático, puede administrar paracetamol o ibuprofeno (en niños mayores de seis meses) para bajar la fiebre. Ofrecer líquidos tibios alivia la garganta y previene la deshidratación. Es importante mantener al pequeño lo más tranquilo posible, ya que el llanto puede empeorar los síntomas y dificultar aún más la respiración.

Un consejo práctico: evite los medicamentos para la tos sin antes consultar con el proveedor de salud de su hijo. Siga al pie de la letra todas las instrucciones de cuidado que recibió al momento del alta, incluido el uso de medicamentos prescritos. Si nota que los síntomas empeoran o el niño tiene nuevamente dificultad para respirar, contacte inmediatamente a su EPS o acuda a urgencias.

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