CorpoGuajira lleva a estudiantes a descubrir la riqueza del delta del Ranchería

CorpoGuajira organizó una jornada de senderismo ecológico en El Pasito, dentro del delta del río Ranchería en Riohacha, donde estudiantes de décimo grado conocieron de cerca la importancia de los manglares y su papel en la protección costera. La actividad también incluyó saberes ancestrales wayuu sobre sitios sagrados, mezclando educación ambiental formal con conocimientos tradicionales del territorio. El recorrido buscó fortalecer el compromiso de los jóvenes con la conservación del ecosistema y la identidad cultural de La Guajira.
En El Pasito, una comunidad ubicada en el delta del río Ranchería, CorpoGuajira reunió a estudiantes, líderes comunitarios y Guardianes del Ambiente y la Paz para una jornada de senderismo que fue mucho más que una caminata. La actividad en Riohacha buscaba que los jóvenes se conectaran con el patrimonio natural y cultural de La Guajira, aprendiendo sobre el ecosistema que les rodea mientras recorrían distintos puntos del Distrito Regional de Manejo Integrado.
Los estudiantes de décimo grado de la Institución Educativa Nuestra Señora de los Remedios pudieron ver de cerca qué hay detrás de las palabras que escuchan en clase. El delta del río Ranchería alberga una gran diversidad de especies y es fundamental para mantener el equilibrio ambiental de la costa. Durante el recorrido, les explicaron sobre cuatro tipos de mangle presentes en la zona, esos árboles que actúan como barrera natural contra la erosión y sirven como refugio para la fauna. Los estudiantes comprendieron que sin estos manglares, la costa estaría mucho más vulnerable y muchas especies no tendrían dónde vivir.
Lo interesante fue que la jornada no se quedó solo en ecología. Los Guardianes del Ambiente y la Paz compartieron conocimientos ancestrales sobre sitios sagrados de la comunidad Wayuu, espacios que para estas familias tienen un significado espiritual profundo además del natural. De esa manera, los jóvenes entendieron que conservar la naturaleza en La Guajira también significa respetar la cultura y los saberes que han sido transmitidos de generación en generación. Fue un encuentro donde la educación formal dialogó con las prácticas tradicionales del territorio, conectando piezas que muchas veces quedan separadas.
CorpoGuajira insistió en que estas actividades buscan que las nuevas generaciones reconozcan el valor de las áreas protegidas y se conviertan en defensoras del ambiente. Cuando se aprende en el territorio, cuando se toca el manglar con las manos y se escucha a los mayores hablar de la importancia espiritual de cada lugar, el mensaje cala diferente. La corporación apunta a que los estudiantes desarrollen un sentido real de pertenencia con lo que La Guajira es: un lugar donde la naturaleza y la cultura son inseparables.
Fuente original: La Guajira Hoy
