Coralina intensifica vigilancia nocturna para proteger al cangrejo negro en veda

La Corporación para el Desarrollo Sostenible del Archipiélago reforzó sus operativos nocturnos en San Andrés con apoyo de Policía, Ejército y Armada para evitar la captura y comercio ilegal de cangrejos negros durante la temporada de veda. Esta protección es crítica porque la especie está en su fase de migración y reproducción en la Reserva de Biosfera Seaflower. Las autoridades reportan una baja presencia de cangrejos y hacen un llamado a residentes y visitantes para que respeten la prohibición.
En las noches y madrugadas de San Andrés, Coralina ha intensificado sus operativos para cuidar al cangrejo negro durante su temporada de veda. No es solo un trámite administrativo: es el momento en que esta especie realiza su migración y reproducción en la Reserva de Biosfera Seaflower, un ciclo biológico que no puede ser interrumpido sin consecuencias.
Los recorridos nocturnos se hacen sobre la vía circunvalar de San Andrés y cuentan con el apoyo de la Policía, el Ejército y la Armada Nacional. El objetivo es claro: evitar que se extraiga, manipule, transporte o comercialice de manera ilegal el cangrejo negro. Es un trabajo coordinado que reconoce la gravedad del asunto.
Johnny Alejandro Walker Cárdenas, coordinador de Control y Vigilancia de Coralina, señaló que durante los recientes recorridos "se ha evidenciado una baja afluencia de cangrejos negros", una situación que mantiene las labores de monitoreo en alerta máxima. Aunque parezca positivo que haya menos cangrejos a la vista, en realidad es una señal que exige mantener vigilancia constante.
El funcionario reiteró el llamado a la ciudadanía para respetar la veda y entender que no se trata solo de cumplir una norma. El cangrejo negro es fundamental para el equilibrio de los ecosistemas del Archipiélago. Su migración afecta la salud de los bosques y zonas costeras, así que interrumpir este proceso natural repercute en toda la cadena ecológica de las islas.
Desde Coralina invitaron tanto a residentes como a visitantes a abstenerse de capturar, transportar o comercializar ejemplares y sus derivados durante este periodo. El cumplimiento de la veda, advierten, es una responsabilidad compartida que todos debemos asumir para preservar uno de los recursos naturales más representativos del archipiélago.
Fuente original: El Isleño



