Condenan a alpinista por dejar morir a su novia en la montaña más alta de Austria

Un juicio sin precedentes en Austria concluyó con la condena de Thomas P. por la muerte de su novia Kerstin G., quien murió congelada en el Grossglockner durante una excursión de montaña. El tribunal lo halló culpable de homicidio por negligencia grave y lo sentenció a cinco meses en suspenso más una multa de aproximadamente 11.300 dólares. El caso abre debate sobre la responsabilidad legal de los alpinistas experimentados cuando acompañan a compañeros menos entrenados en expediciones de riesgo.
Un año después de que una mujer de 33 años muriera congelada en la montaña más alta de Austria, su novio fue declarado culpable de homicidio por negligencia grave. El caso de Kerstin G. y Thomas P. trascendió las fronteras austriacas porque plantea una pregunta incómoda para toda la comunidad de montañistas: ¿cuándo la búsqueda de aventura se convierte en un delito?
La tragedia ocurrió el 19 de enero de 2025 durante el ascenso al Grossglockner, que mide 3.798 metros. Kerstin murió de hipotermia tras quedarse desprotegida y agotada cerca de la cumbre mientras su novio buscaba ayuda. La fiscalía de Innsbruck acusó a Thomas P., identificado solo con esas iniciales según las leyes austriacas, de cometer nueve errores graves desde el inicio de la excursión. Según los fiscales, Thomas P. era el alpinista experimentado y planificador de la salida, por lo que debería haber actuado como guía responsable. Su novia, en cambio, nunca había hecho una excursión alpina de esa duración, dificultad y altitud. Además, partieron con dos horas de retraso y, asegura la acusación, llevaban equipo inadecuado, incluyendo botas de snowboard suave que no son apropiadas para terreno de alta montaña en invierno.
La defensa de Thomas P. cuenta una historia diferente. Su abogado, Kurt Jelinek, sostuvo que la pareja planeó todo conjuntamente y que ambos se consideraban suficientemente experimentados y preparados. Ambos estaban en buenas condiciones físicas. Según la defensa, llegaron a un punto de no retorno a las 13:30 sin estar agotados ni abrumados, así que continuaron. Fue solo después, de manera inesperada, cuando la mujer comenzó a mostrar signos crecientes de agotamiento. En ese momento, según Jelinek, ya era imposible retroceder.
Las discrepancias entre las dos versiones centran la atención en los momentos críticos de la madrugada del 19 de enero. Hay imágenes de una cámara web que muestran las linternas de la pareja escalando a las 21:00 horas del 18 de enero. La fiscalía asegura que quedaron atrapados alrededor de las 20:50 y que cuando un helicóptero policial pasó sobre ellos a las 22:50, Thomas P. no llamó pidiendo auxilio ni envió señales de socorro. La defensa sostiene que en ese momento ambos se sentían bien y no pidieron ayuda porque creían estar cercanos a la cima.
Lo que todos reconocen es que la situación cambió drásticamente. Thomas P. dice que dejó a su novia a unos 40 metros bajo la cumbre porque estaba demasiado exhausta para continuar, escaló hasta la cima y bajó por el otro lado para buscar ayuda. Una imagen de cámara web lo muestra descendiendo iluminado por una antorcha. La fiscalía señala que no usó mantas de rescate de aluminio ni otro equipo para protegerla del frío extremo. Esa madrugada hacía -8 grados Celsius con sensación térmica de -20 grados, con vientos de hasta 74 kilómetros por hora.
Thomas P. llamó a la policía de montaña a las 00:35, pero la conversación fue confusa. Los fuertes vientos impidieron el rescate en helicóptero durante toda la noche. Kerstin G. murió sola en la nieve.
El tribunal lo condenó a cinco meses en suspenso y una multa de aproximadamente 11.300 dólares, considerando factores atenuantes como la falta de antecedentes de Thomas P. y el trauma de perder a una persona cercana. Jelinek declaró que su cliente "lamenta profundamente la muerte de su novia" y expresó sus "más sinceras condolencias a la familia de la fallecida".
Lo que este juicio pone sobre la mesa es un cambio de paradigma potencial para los deportes de montaña. La pregunta ahora está en el aire: ¿en qué momento el criterio personal y la toma de riesgos se convierten en responsabilidad penal? Si alguien experimentado invita a alguien menos preparado a una expedición peligrosa, ¿cuál es su responsabilidad legal si las cosas salen mal? El veredicto podría redefinir cómo los alpinistas entienden sus obligaciones hacia sus compañeros de ruta.
Fuente original: BBC Mundo - Economía