Conciertos en Colombia: la alerta silenciosa sobre daños irreversibles en la audición

Bogotá registró casi 2.300 conciertos en 2025 con millones de asistentes, pero expertos advierten sobre el riesgo de pérdida auditiva por exposición constante a ruido intenso. La fonoaudióloga Leidy Rocío Camacho explica que el daño puede ser temporal al principio, pero si es repetitivo afecta permanentemente las células del oído. La OMS alerta que más de mil millones de jóvenes están en riesgo, y hay medidas prácticas para protegerse sin dejar de disfrutar la música en vivo.
Colombia vive un auge sin precedentes en conciertos en vivo. En 2025, Bogotá fue escenario de 2.243 eventos musicales, un 8 por ciento más que el año anterior, con casi 4 millones de asistentes. Artistas internacionales como Green Day, Dua Lipa y Limp Bizkit, junto con figuras nacionales como Shakira y J Balvin, dinamizaron una industria que dejó ingresos por boletería cercanos a 830 mil millones de pesos. Pero dentro de esa explosión de entretenimiento crece una alerta silenciosa: el riesgo para la salud auditiva de quienes asisten con frecuencia a estos eventos.
La exposición a ruido fuerte es la principal causa de pérdida auditiva. Según explica Leidy Rocío Camacho, fonoaudióloga y especialista en audiología en GAES Colombia, asistir frecuentemente a conciertos puede generar efectos que van más allá de una molestia temporal. Muchas personas experimentan después del evento una reducción en la audición que mejora en días, pero si esto se repite constantemente, el daño puede volverse permanente. "Si esto es repetitivo, puede generar una afectación en las células de la cóclea y una pérdida que ya no se va a recuperar", advierte la especialista. El problema es que muchos normalizan estos síntomas, como zumbidos en los oídos o sensación de oído tapado, sin asociarlos con un deterioro progresivo.
Los números globales refuerzan la preocupación. La Organización Mundial de la Salud calcula que más de mil millones de adultos jóvenes corren riesgo de sufrir pérdida auditiva permanente debido a la exposición a sonidos intensos en espacios de ocio. Para 2050, casi 2.500 millones de personas tendrán algún grado de pérdida de audición. Actualmente, más del 5 por ciento de la población mundial requiere atención por pérdida auditiva discapacitante.
Una pregunta común es con qué frecuencia es seguro ir a conciertos. La respuesta no es exacta, pero Camacho sugiere que una persona joven sin problemas auditivos podría asistir una vez al mes o cada dos meses, siempre que esté atenta a síntomas posteriores. Lo importante no es solo la frecuencia, sino cómo se siente después. Si aparecen zumbidos, sensación de oído bloqueado o dificultad para entender conversaciones, es momento de tomar medidas.
Para proteger los oídos sin abandonar la música en vivo existen estrategias prácticas. La ubicación en el recinto es clave: evitar estar cerca de los parlantes ya reduce significativamente la exposición. También están los protectores auditivos especializados, que disminuyen la intensidad sin impedir disfrutar del evento. Igualmente importante es entender que "es la suma de lo que hacemos: ir al concierto, luego a la discoteca, usar audífonos todo el día a alto volumen. Todo eso va generando el daño", como lo explica Camacho.
El impacto va más allá de simplemente escuchar menos. Una pérdida auditiva no tratada genera dificultades en la comunicación, aislamiento social, problemas cognitivos e incluso mayor riesgo de demencia. Según Camacho, las consecuencias son profundas: "Empiezan a perder la capacidad de comunicarse, de socializar. Se aíslan, aparecen conflictos familiares y laborales porque no entienden lo que les dicen". En casos avanzados, cuando se afecta la capacidad de comprender palabras, el cerebro ya no descifra el lenguaje aunque se aumente el volumen.
La detección temprana es clave. La OMS recomienda realizar pruebas auditivas especialmente en personas expuestas frecuentemente a ruido. En Colombia hay alternativas accesibles para valoraciones auditivas que permiten saber cómo está la audición y la capacidad de comprensión. El mensaje de los expertos es claro: no esperar a que el daño sea irreversible. Como concluye Camacho, "no esperemos a llegar al momento en que no hay nada que hacer. Porque puede pasar que ya no haya un dispositivo ni un profesional que pueda ayudar a recuperar la comunicación".
Fuente original: El Tiempo - Salud