Con show de música y videos de IA, Abelardo de la Espriella cierra campaña en Envigado

Abelardo de la Espriella llegó a Envigado custodiado por una caravana de 15 camionetas blindadas y 12 motocicletas para un evento que combinó espectáculo musical con política. Durante dos horas, bailarines de salsa y la agrupación "los de Yolombó" mantuvieron animada a la multitud mientras videos con inteligencia artificial mostraban simulacros de bombardeos y operaciones militares. El candidato de derecha dedicó solo 25 minutos a discursar, cerrando su acto con una alusión al exalcalde Daniel Quintero.
Una escolta formidable anunció la llegada del candidato presidencial Abelardo de la Espriella a Envigado el miércoles pasado. Quince camionetas blindadas y doce motocicletas de la Policía y el Tránsito Municipal abrieron paso para uno de los aspirantes más resguardados del país. En el parque central del municipio antioqueño, una multitud de seguidores llenó la mitad de la plaza desde las 4:00 p.m., cuando el evento estaba programado. Los asistentes recibieron banderas, afiches y hasta tigres inflables, el símbolo que De la Espriella ha adoptado para su campaña.
Lo que sucedió en la tarima fue más espectáculo que mitin político. Durante la primera hora y media, un presentador gritaba consignas mientras la música y el entretenimiento fueron los verdaderos protagonistas. "¿Dónde están los abelardistas? Arriba Envigado, ¡aquí nos hacemos pelar por Colombia!", proclamaba entre la multitud. En una pantalla grande, videos producidos con inteligencia artificial mostraban tres tigres bailando y marcando boletas electorales. Luego llegó una simulación más elaborada: un falso consejo de seguridad donde "el Tigre" fungía como presidente ordenando un bombardeo contra el terrorista "Iván Mordisco" en Jamundí y operaciones que terminaban capturando a "Calarcá". Todo culminaba con la imagen de una megacárcel y ciudadanos felices transitando la vía Panamericana.
Entre el público había comentarios esperanzadores. María Eugenia Yepes, de Urrao, aseguró que De la Espriella "es la persona que ha despertado en mí las ganas de salir a rescatar a Colombia de la violencia, de tantos problemas que nos han generado durante estos cuatro años los izquierdosos". Yuliana Arroyave, con su bandera de Colombia en mano, expresó que le gustaba del candidato "porque es un defensor de la primera infancia y de la mujer, porque tiene ideas nuevas y quiere recuperar a Antioquia de la escasez de seguridad".
Pero la diversión casi se ve interrumpida. Horas antes del evento, mientras De la Espriella estaba en otro acto en Itagüí, el movimiento Defensores de la Patria publicó en redes sociales que habían detenido a Carlos Mauricio Zapata Moreno, quien pretendía suplantar a un miembro del esquema de protección. El sujeto portaba un carné de seguridad privada, binoculares y una pistola traumática. Sin embargo, cuando consultaron a la Policía y a la Secretaría de Seguridad de Envigado en el lugar, ninguno estaba enterado de la situación.
Cuando De la Espriella llegó, subió a la tarima detrás de una vitrina blindada, rodeado de guardaespaldas con escudos. "Me dijeron que no podía venir a Envigado, porque había un tipo sospechoso que cogieron hace cuatro horas; pero yo le dije a la Policía: '¡no hay ninguna posibilidad de que 'el Tigre' no le cumpla a Envigado!", recalcó. Su discurso fue breve, apenas veinticinco minutos de las dos horas programadas. Apeló a la identidad paisa diciendo: "Soy un costeño de corazón paisa; los paisas somos tan verracos, que nacemos donde nos da la gana". Atacó a "los de siempre", prometió apoyo a emprendedores, construcción de cárceles y mano dura contra el crimen.
El clímax llegó cuando, entre luces de bengala, disparó su pregunta más contundente: "¿Ustedes quieren ver a Pinturita preso?", haciendo directa alusión al exalcalde de Medellín Daniel Quintero. Al retirarse, se asomó por la puerta trasera de su camioneta con los puños en alto, cerrando su presentación como lo haría un artista de espectáculos, no como un candidato presentando su propuesta de gobierno.
Fuente original: El Colombiano - Colombia