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Comprar sin dinero hoy: cómo el crédito en caja está transformando el comercio colombiano

Fuente: El Tiempo - Economía
Comprar sin dinero hoy: cómo el crédito en caja está transformando el comercio colombiano
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El crédito en punto de venta —aquello de "compra ahora, paga después"— está rediseñando cómo se cierran las ventas en Colombia. No es solo un producto financiero, es una puerta de entrada para que más personas accedan a financiamiento formal sin trámites complicados. Las tiendas que integran esta opción ven aumentos de hasta 40 por ciento en sus ventas y los tickets promedio pueden subir hasta 50 por ciento.

Cada día en Colombia se pierden miles de ventas en un lugar muy específico: la caja. El cliente quiere comprar, el producto le interesa, pero no tiene cómo pagarlo en ese momento. El cupo de la tarjeta se agotó, no hay tarjeta de crédito, el efectivo no alcanza. El crédito tradicional que exige visita al banco, historial crediticio y documentos tampoco funciona porque la decisión de compra ocurre en minutos, no en días.

Ahí entra el nuevo protagonista: el crédito en punto de pago. Funciona así: mientras está en la caja del comercio, ya sea en la tienda física o en una tienda virtual, el cliente recibe una propuesta de financiamiento instantáneo. La aprobación llega en minutos, sin salir de donde está, sin trámites previos y sin que interrumpa su flujo de compra. Puede dividir el valor en cuotas, muchas veces bajo el esquema "compra hoy, paga después".

En una economía donde el crédito apenas representa 41,4 por ciento del producto interno bruto —así lo reporta la Superintendencia Financiera con datos de noviembre de 2025— y donde cerca de la mitad de los adultos no tiene acceso formal a financiamiento, este sistema se convierte en una puerta de entrada al sistema financiero para millones de colombianos que quedan por fuera.

El negocio está creciendo con fuerza. Addi, una de las principales plataformas, reporta más de 19 millones de créditos otorgados y una red de más de 25.000 comercios aliados. Recientemente cerró una línea de financiamiento por 35 millones de dólares con BBVA Spark. Fintechs como Pagui, nacida en Medellín en 2024, ofrecen aprobación instantánea vía WhatsApp, desembolso al comercio al día siguiente e integración directa con sistemas contables. En el retail, cadenas como Muebles Jamar, Flamingo y Alkomprar ya desarrollan modelos de financiación directa para impulsar ventas.

Lo fundamental en todo esto es la "orquestación", un término que significa que el comercio no depende de una sola entidad financiera. En lugar de eso, puede conectar múltiples opciones —bancos, cooperativas, fintechs— y mostrar al cliente la que tenga mayor probabilidad de aprobación, menor costo o mejor experiencia. Daniel Garzón, presidente de Creditop, una plataforma que conecta en tiempo real con bancos y cooperativas, explica: "Para el comercio, el problema rara vez es la falta de demanda. Muchas veces es una fricción en la caja. La financiación en el punto de venta permite que la transacción ocurra en el momento correcto, sin obligar al cliente a salir del flujo de compra".

Los números son convincentes. Integrar financiación en caja puede aumentar las ventas hasta en 40 por ciento y elevar el ticket promedio hasta en 50 por ciento. En esquemas donde el comercio combina crédito externo con una línea propia, el valor promedio de la compra puede incluso triplicarse, dependiendo del sector. En mercados donde los márgenes de ganancia son ajustados, mejorar la tasa de conversión incluso en 10 por ciento puede definir si el negocio es rentable o no.

Pero el crecimiento trae responsabilidades. La tasa de interés bancario corriente para consumo se ubica en 16,24 por ciento y la de usura en 24,36 por ciento efectiva anual, según cifras de enero de 2026. Transparencia en cuota, plazo y costo total no es un lujo sino una obligación. El verdadero desafío es ampliar la cobertura financiera sin que la gente se sobreendeude.

Lo que está ocurriendo en el país no es simplemente una moda de startups financieras. Es la consolidación de una infraestructura donde pagos inmediatos, crédito digital, mensajería, banca y comercio convergen en un solo punto: la caja. En una economía donde el consumo de los hogares representa cerca del 73 por ciento del PIB y el comercio emplea alrededor del 17 por ciento de la población ocupada, cada venta que no se concreta tiene un efecto en toda la economía. Por eso, en 2026, quien no tenga esa infraestructura integrada no solo perderá competitividad. Perderá ventas.

Fuente original: El Tiempo - Economía

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