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Cómo proteger sus dispositivos médicos durante un huracán: guía práctica de la FDA

Fuente: Mediplus - Qué hay de nuevo

Durante un huracán, los dispositivos médicos que salvan vidas requieren cuidados especiales. La Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos ofrece recomendaciones para mantenerlos seguros ante cortes de electricidad, contaminación del agua y daños por humedad. Los consejos van desde evacuar a tiempo si depende de un equipo vital, hasta desinfectar adecuadamente y proteger medidores de glucosa del calor. El objetivo es que quienes dependen de estos aparatos puedan seguir usando sus dispositivos sin riesgos durante la emergencia.

Cuando un huracán azota una región, las personas que dependen de dispositivos médicos enfrentan desafíos adicionales. Desde bombas de insulina hasta ventiladores mecánicos, estos equipos requieren cuidados específicos para funcionar correctamente en condiciones de desastre. La Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos ha elaborado una serie de recomendaciones prácticas para protegerlos.

Lo primero que debe saber es que si su vida depende directamente de un dispositivo médico, debe buscar ayuda de emergencia inmediatamente. Si es posible, contacte a su autoridad de salud pública local para solicitar evacuación antes de que el clima empeore. Mientras tanto, mantenga sus equipos limpios y secos, revise que los cables y baterías no hayan sido mojados, y guarde todo en un área bien iluminada, elevada del suelo y protegida de animales.

Los cortes de electricidad son frecuentes durante huracanes. Por eso es importante que avise a su compañía de electricidad y a los bomberos si usa dispositivos que necesitan corriente continua, como ventiladores o monitores de apnea. Lea el manual de su equipo o llame al fabricante para saber si funciona con baterías o si puede conectarse a un generador. Si usa generador, nunca lo coloque en espacios cerrados como garajes o sótanos, ni lo encienda frente a ventanas o puertas abiertas, ya que emite monóxido de carbono, un gas venenoso que puede ser mortal.

El agua contaminada es otro riesgo importante, especialmente para dispositivos como máquinas de diálisis o bombas de suero que requieren agua limpia. Durante un huracán, el suministro público puede contaminarse. Hasta que las autoridades confirmen que es seguro, use solo agua embotellada de fuente confiable, agua hervida o tratada con cloro. Si hierve el agua, déjela a punto de ebullición durante al menos un minuto. Si usa cloro casero sin olor, siga las instrucciones de dosificación según si el agua es clara o turbia.

El calor y la humedad pueden dañar sus dispositivos, especialmente medidores de glucosa y tiras de prueba. Limpie regularmente sus equipos con paños secos, manténgalos alejados de la luz solar directa y guarde medicamentos en recipientes plásticos herméticamente cerrados. Si necesita mantener algo frío, use hielo seco o paquetes fríos instantáneos, no hielo regular que podría dejar agua contaminada.

Para procedimientos médicos durante la emergencia, mantenga un ambiente limpio usando cloro o desinfectantes. Revise que los empaques de artículos estériles estén secos e intactos antes de usarlos. Si alguno se mojó o dañó, no lo use. Respecto a los dispositivos de un solo uso, no intente reutilizarlos. Si necesita repuestos, contacte a su proveedor de servicios médicos o a las autoridades de emergencia.

Por último, si su dispositivo parece dañado o necesita reemplazo, contacte inmediatamente al distribuidor o fabricante. Una vez se restablezca la electricidad, verifique que la configuración de su equipo no haya cambiado, ya que muchos dispositivos vuelven a ajustes de fábrica tras una interrupción de energía. La planificación anticipada y estos cuidados básicos pueden hacer la diferencia entre mantener su salud o enfrentar complicaciones durante un desastre.

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