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Cómo hablar con su hijo adolescente sobre drogas y alcohol sin alejarlo

Fuente: Mediplus - Qué hay de nuevo

Un pediatra especialista en adicciones explica por qué la comunicación abierta es más efectiva que el control cuando se trata de prevenir el consumo de drogas en adolescentes. Las drogas actuales son más peligrosas que antes, pero los padres tienen más influencia de la que creen si establecen diálogos frecuentes, se mantienen informados sobre lo que consumen los jóvenes y crean un ambiente de confianza. La clave está en retrasar el inicio del consumo el mayor tiempo posible y priorizar la seguridad sobre la perfección.

Cuando un padre descubre que su hijo adolescente podría estar experimentando con drogas o alcohol, el primer impulso es casi siempre tomar medidas drásticas: quitar el teléfono, revisar la habitación, amenazar con castigos. Pero según Scott Hadland, pediatra especialista en adicciones de la Academia Americana de Pediatría, ese camino suele ser contraproducente. "La comunicación es más importante que el control", afirma el especialista tras años de trabajar con adolescentes y sus familias.

Los temores de los padres son completamente válidos. La adolescencia es una etapa donde los jóvenes naturalmente exploran límites, y las drogas disponibles hoy son significativamente más peligrosas que hace una generación. El cannabis de alta potencia, los comprimidos falsificados contaminados con fentanilo (un opiáceo extremadamente potente), y el vapeo de nicotina son cada vez más comunes entre los menores. El riesgo es real: incluso un solo comprimido adulterado puede ser mortal. Sin embargo, la investigación muestra que cuando los adolescentes perciben que los juzgan o desconfían de ellos, tienden a ocultar su comportamiento en lugar de cambiarlo. La confianza, por el contrario, tiene un efecto protector.

Hadland recomienda comenzar estas conversaciones temprano y de manera frecuente, mucho antes de que haya motivos de preocupación. El momento ideal es cuando todos están tranquilos, no en mitad de una crisis. Las preguntas abiertas funcionan mejor que los interrogatorios: "¿Qué escuchaste sobre el vapeo en la escuela?" o "¿Qué opinan tus amigos sobre el consumo de alcohol?" son mejores que acusaciones directas. Cuando los adolescentes se sienten escuchados, tienden a sincerarse.

Es fundamental que los padres se mantengan informados sobre las drogas que realmente consumen los jóvenes. Si un padre demuestra que entiende su mundo, que conoce los riesgos del cannabis en forma de comestible o los peligros de los comprimidos falsificados, el adolescente es más propenso a tomarlo en serio. Esto le comunica al joven que usted se preocupa lo suficiente como para comprenderlo, no solo para juzgarlo.

Cuando se notan cambios en el estado de ánimo, el sueño, el apetito, el rendimiento escolar o las amistades, es momento de consultar con el pediatra. Los médicos están entrenados para detectar problemas relacionados con el consumo de drogas y con la salud mental (ansiedad, depresión, TDAH o trauma suelen presentarse juntos con adicción). A menudo, los adolescentes se sienten más cómodos hablando con un profesional médico que con sus padres.

El objetivo principal no debe ser la perfección, sino retrasar el inicio del consumo el máximo tiempo posible. Los adolescentes que comienzan a consumir cannabis antes de los 18 años tienen el doble de probabilidades de desarrollar un trastorno por consumo de drogas más adelante en la vida. Pero incluso si su hijo ya ha experimentado, usted aún puede influir positivamente. Lo importante es establecer claramente sus valores: "Me preocupo mucho por tu salud y tu seguridad. No quiero que consumas alcohol ni otras drogas, especialmente mientras tu cerebro aún se está desarrollando".

En cuanto a la seguridad práctica, establezca una regla fundamental: nunca conducir ni viajar con alguien bajo los efectos del alcohol o drogas. Hágale saber a su hijo que siempre puede llamarlo o enviarle un mensaje sin hacer preguntas si necesita que lo recoja. También vale la pena tener naloxona (Narcan) disponible en casa: es un medicamento que revierte sobredosis de opioides, es seguro, fácil de usar y está disponible sin receta en la mayoría de farmacias. La herramienta de prevención más poderosa que tiene es mantener una relación continua basada en conversaciones frecuentes. No espere tener la conversación perfecta. Lo importante es tener muchas conversaciones breves mientras conduce con su hijo, durante las comidas o antes de dormir. Manténgase disponible, curioso y tranquilo. Su relación es la mejor protección contra el consumo de drogas.

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