Colombia se alista para El Niño: UNGRD advierte 90% de probabilidad en el último trimestre de 2026

La Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres emitió alertas y lineamientos de preparación ante la alta probabilidad de que El Niño se consolide en Colombia durante el segundo semestre de 2026. Los análisis del Ideam señalan que podría haber un 61% de probabilidad entre mayo y julio, escalando a más del 90% entre septiembre y diciembre. El fenómeno amenaza con afectar el suministro de agua, aumentar incendios forestales, impactar la producción agrícola y comprometer el sistema eléctrico nacional que depende en gran medida de la hidroelectricidad.
La Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (UNGRD) está poniendo la casa en orden. La entidad acaba de lanzar una circular dirigida a gobernadores, alcaldes y organismos del Sistema Nacional de Gestión del Riesgo para preparar el país ante la llegada de El Niño. No es un simple aviso: los números son preocupantes y el tiempo para actuar es ahora.
Según el Instituto de Hidrología, Meteorología y Estudios Ambientales (Ideam), la probabilidad de que El Niño se desarrolle entre mayo y julio es del 61%. Pero ahí no termina la cosa: entre septiembre y diciembre, esa probabilidad podría superar el 90%. Los modelos climáticos apuntan a que el Pacífico se calentará hasta 1,5 grados centígrados por encima de lo normal, lo que configuraría un evento de intensidad fuerte. La lluvia, además, será escasa durante esta temporada, combinación que pinta un panorama difícil.
La UNGRD estructuró su respuesta en tres pilares: conocimiento del riesgo, reducción del riesgo y manejo de desastres. Las medidas no son cosmética. Incluyen identificar qué territorios son más vulnerables a incendios forestales y desabastecimiento de agua, promover el uso eficiente del agua en acueductos, fortalecer seguros para el sector agropecuario y asegurar que las instituciones encargadas de responder emergencias estén preparadas.
Los expertos no esconden su preocupación. El Niño golpea donde más duele: en el sistema eléctrico. Colombia depende mucho de la hidroelectricidad, así que sin lluvia viene problemas de energía. Pero no es solo eso. La agricultura, la ganadería y la salud pública también estarían en la línea de fuego, con un riesgo mayor de epidemias de dengue y malaria aprovechando las condiciones del clima.
Mientras tanto, la UNGRD aclara que la declaratoria oficial del fenómeno es responsabilidad exclusiva del Ideam, que sigue vigilante las condiciones del océano y la atmósfera. Por ahora, toca prepararse.
Fuente original: La Guajira Noticias