Colombia pierde reservas de gas: alerta por riesgo de apagones y crisis energética
En cinco años, Colombia perdió cerca del 46% de sus reservas de gas natural, con una caída del 17% solo entre 2024 y 2025. El país ya importa gas a precios 40% más altos, lo que está aumentando las facturas de electricidad y gas de las familias. Sin medidas urgentes, Colombia podría enfrentar apagones hacia finales de este año, poniendo en riesgo la seguridad energética y el crecimiento económico.
Colombia está en una encrucijada energética que no puede ignorar. En apenas cinco años, el país ha visto desaparecer casi la mitad de sus reservas probadas de gas natural. Solo entre 2024 y 2025, la caída llegó al 17 por ciento. El problema es que mientras las reservas se agotan, no hay nuevas exploraciones en el horizonte que puedan reemplazarlas.
La situación se agravó porque durante años se aplazaron decisiones clave sobre regulación, ambiente e inversión. Lo paradójico es que Colombia tiene más de diez mil gigapiés cúbicos de recursos de gas identificados tanto en tierra como en el Caribe. El problema es que convertir esos recursos en producción toma tiempo, y el tiempo es lo que menos sobra ahora. Mientras tanto, el país depende cada vez más de importaciones que cuestan alrededor de un 40 por ciento más que el gas nacional.
Este costo extra ya está golpeando el bolsillo de los colombianos. No solo suben las facturas de gas para cocinar, sino también las de energía eléctrica. Y la preocupación va mucho más allá de los hogares. Colombia depende principalmente de la hidroelectricidad, pero cuando llegan fenómenos como El Niño, los embalses se vacían y el gas se convierte en el respaldo del sistema eléctrico. Sin gas suficiente, el país tendría que recurrir más al carbón, que contamina más y genera costos adicionales.
Si no se toman medidas urgentes para recuperar la producción nacional de gas, el próximo gobierno enfrentará una carrera contra el tiempo para evitar apagones hacia finales de este año. La seguridad energética no es un lujo, es la base sobre la que funciona todo lo demás. Sin energía confiable no hay industria viable, no hay empleo estable, no hay inversión extranjera y, en consecuencia, no hay crecimiento económico.
El desafío que heredará el próximo gobierno es enorme: tendrá que recuperar la confianza para desarrollar proyectos estratégicos de gas y energías alternativas, destrabar inversiones y garantizar que Colombia aproveche sus recursos disponibles. Aplazar decisiones solo hará más costosa la solución y profundizará la dependencia de importaciones. Gobernar también significa anticiparse a las crisis, y en este caso, recuperar la seguridad energética será una de las primeras tareas, porque de ella dependen el crecimiento, el empleo y la tranquilidad de millones de familias colombianas.
Fuente original: Minuto30

