Colombia pierde impulso económico: crece menos de lo esperado y se avecina un 2026 más lento

La economía colombiana creció 2,6% en 2025, por debajo de lo que esperaban los analistas. El cuarto trimestre fue especialmente débil y el consumo de los hogares ya muestra signos de cansancio. Varios economistas advierten que 2026 será un año de desaceleración debido a tasas de interés más altas, incertidumbre política y debilidad en la inversión, particularmente en construcción.
Después de que se conocieran los resultados económicos de 2025, Colombia enfrenta una realidad incómoda: el crecimiento se quedó corto. La economía expandió 2,6% durante el año, cifra que decepcionó a los analistas que esperaban algo más cercano a 2,8% o 2,9%. Aunque esto representa una mejora frente al anémico 1,5% de 2024, la tendencia preocupante es lo que pasó hacia el final del año: en el cuarto trimestre la expansión apenas llegó a 2,3% anual, con un incremento trimestral de apenas 0,1%. En otras palabras, la economía casi no se movió de octubre a diciembre.
Lo más alarmante es dónde se concentró ese estancamiento. Varios sectores productivos comenzaron a retroceder en el último trimestre: agricultura, finanzas, comunicaciones, industria y construcción. Mientras tanto, el gasto del gobierno siguió ayudando al crecimiento, pero la iniciativa privada, que debería ser el motor de una economía saludable, perdió fuerza. El Indicador de Seguimiento a la Economía, que es una brújula del Banco de la República para ver cómo va la actividad, solo creció 1,7% anual en diciembre, confirmando que algo no anda bien.
En lo que respecta al bolsillo de los colombianos, el consumo privado fue el salvavidas durante 2025, creciendo 3,6%, el mejor desempeño en tres años. Los hogares gastaron más gracias a tasas de interés estables y un entorno macroeconómico menos turbulento. Pero aquí viene lo preocupante: la inversión fija, que es el dinero que las empresas gastan en construir, comprar máquinas y expandirse, se contrajo 2,9% en el último trimestre. Para todo el año apenas creció 1,3%, golpeada principalmente por la construcción. Esto importa porque cuando la inversión cae, las empresas dejan de expandirse y eventualmente el empleo se resiente.
En enero de 2026, el panorama se oscureció más. A pesar de que el salario mínimo aumentó 23%, el gasto de los hogares apenas creció 2,5%. Según Raddar, una firma que analiza este indicador, esto ocurrió porque no todos los salarios subieron por igual, la inflación consumió parte del aumento y las tasas de interés más altas comenzaron a apretar los bolsillos. Camilo Herrera, fundador de Raddar, fue tajante: "fue el peor enero en crecimiento de gasto desde la historia de nuestros datos", comparando contra diciembre de 2025. Traducido: la gente está gastando menos de lo que se esperaba.
Los analistas económicos advierten que 2026 será un año de transición hacia ritmos más lentos. El estimado de Bancolombia sugiere que la economía creció 2,7% anual en el trimestre móvil que terminó en enero de 2026, por debajo del 3% de finales de 2025. Mauricio Hernández-Monsalve, economista de BBVA Research, explica que el crecimiento de 2025 fue demasiado dependiente del consumo, con un incremento de 4,2% en el consumo final impulsado tanto por hogares como por el Gobierno. El problema es que la inversión sigue siendo débil y desigual entre sectores. Además, las importaciones crecieron 8,4% mientras las exportaciones solo avanzaron 1,8%, lo que significa que Colombia está comprando mucho más al exterior de lo que vende, un comportamiento insostenible a largo plazo.
BBVA proyecta crecimiento de 2,8% para 2026, con mayor dinamismo en el primer semestre que irá desacelerando hacia el cierre debido a tasas de interés más restrictivas e inflación persistente. El Banco de Bogotá es más pesimista y advierte que la moderación se extenderá todo el año por culpa de varios factores simultáneos: tasas más altas, debilidad en el empleo tras los ajustes del salario mínimo, una moneda que se aprecia (lo que desestimula exportaciones e incentiva importaciones), incertidumbre política y posibles ajustes fiscales. Además, el peso fuerte reduce ingresos en pesos provenientes de remesas, exportaciones de café y turismo, restándole oxígeno a la demanda de servicios.
En conclusión, Colombia no está en caída libre, pero sí va perdiendo velocidad progresivamente. El consumo de los hogares se cansa, la construcción flaquea, la inversión no despega y el contexto macroeconómico se está endureciendo. Los economistas coinciden en que para sostener el crecimiento más allá de 2026 será necesario que la inversión privada recupere protagonismo, porque confiar únicamente en que los hogares gasten y que el gobierno gaste no es sostenible cuando todo apunta a un año más difícil.
Fuente original: Portafolio - Economía