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Colombia pierde fábricas sin ganar servicios de calidad: la trampa que frena el crecimiento

Fuente: Portafolio - Economía
Colombia pierde fábricas sin ganar servicios de calidad: la trampa que frena el crecimiento
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Colombia está perdiendo industria manufacturera a un ritmo acelerado: pasó de representar el 16% del PIB hace 20 años a apenas el 9,9%. El problema es que los empleos que deja la manufactura no están siendo reemplazados por servicios sofisticados, sino por trabajos de baja productividad en comercio y restaurantes. El análisis del Centro de Estudios Económicos Anif advierte que sin inversión urgente en sectores de tecnología e innovación, el país quedará atrapado en una economía menos competitiva y con peores salarios.

A simple vista podría parecer una buena noticia: Colombia está pasando de ser un país de fábricas a uno de servicios, como hicieron las economías desarrolladas al crecer. Pero aquí hay un problema de fondo que debería preocupar a cualquiera interesado en el futuro económico del país.

Según el análisis del Centro de Estudios Económicos Anif, entre 2005 y 2025 la industria manufacturera se desplomó. Pasó de representar el 16% de toda la riqueza que produce Colombia a solo el 9,9%. Eso equivale a que la industria perdió casi el 40% de su tamaño relativo en dos décadas. Es un proceso constante, no un accidente coyuntural. En promedio, la manufactura se ha contraído cada año a una tasa de -2,3%.

Mientras la industria caía, los servicios efectivamente crecieron: subieron de 56,7% a 62,5% del PIB. El problema está en cuáles servicios. No estamos hablando de empresas de tecnología, finanzas sofisticadas o consultoría de alto nivel. Estamos hablando de comercio minorista, restaurantes, alojamiento y hospedaje. Según Anif, "el crecimiento promedio anual de los servicios fue de apenas 0,5%, muy por debajo de la velocidad de contracción industrial, lo que indica que la recomposición no es simétrica". En otras palabras, los empleos que desaparece la fábrica no están siendo reemplazados al ritmo que se pierden.

El sector de información y comunicaciones, que es el que debería estar creciendo para modernizar la economía, va en la dirección contraria. Pasó de representar el 3,5% del PIB a solo 2,3%. Eso sugiere que Colombia no está construyendo un núcleo robusto de negocios digitales o de alto valor agregado. En cambio, administración pública, educación, salud y entretenimiento ganaron participación, lo que significa que una buena parte del crecimiento está siendo financiado por gasto del Estado y consumo interno, no por actividades que generen exportaciones o productos cada vez más sofisticados.

Hay un dato que resume la crisis: el sector agrícola ahora representa una porción del PIB equivalente a toda la industria manufacturera. Es la primera vez que esto ocurre en un país comparable con Colombia. Mientras tanto, la inversión privada sigue rezagada. Colombia es el único país de la región que no ha recuperado los niveles de inversión que tenía antes de la pandemia. Está 8,2% por debajo.

El riesgo es real y Anif lo deja claro: Colombia está en desindustrialización prematura. Pierde fábricas en un momento en el que el país aún no es lo suficientemente rico ni está lo suficientemente industrializado para saltar hacia servicios de verdadera complejidad. "Sin inversión suficiente en los sectores correctos, la transición necesaria hacia servicios de alta productividad y transabilidad no puede materializarse", advierten los analistas. Si esto continúa así, el resultado será una economía con más empleos de mala calidad y salarios más bajos. Es el efecto de una transición que nadie planeó.

Fuente original: Portafolio - Economía

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