Colombia pide a gritos que ingresos y gastos se equilibren, advierte director del Carf

El Comité Autónomo de la Regla Fiscal advierte que el país enfrenta un déficit fiscal crítico sin precedentes. El déficit podría llegar a 7,2% del PIB si se materializan riesgos como el aumento del salario mínimo y la reforma pensional. El gobierno necesita hacer recortes reales en el gasto, no solo aplazamientos, para mejorar la caja y evitar que las finanzas públicas se vuelvan insostenibles.
Colombia tiene un problema fiscal que se parece cada vez más a un hogar que gasta más de lo que gana y no sabe cómo frenarlo. Juan Sebastián Betancur, director técnico del Comité Autónomo de la Regla Fiscal (Carf), lo explicó sin rodeos: "la situación fiscal en Colombia es cada vez más preocupante y estamos en un nivel de déficit que es crítico, no tiene precedentes la situación que estamos viviendo". Para ponerlo en términos simples, el gobierno está gastando mucho más dinero del que recauda, y eso es insostenible a largo plazo.
El Gobierno anunció en su Plan Financiero que reduciría el déficit primario (gastos sin contar los intereses de la deuda) de 3,5% a 2,1% en 2026. Pero aquí viene el pero: el Carf no cree que ese plan sea creíble. Betancur explicó que "ese plan no es creíble, básicamente porque no hay ningún sustento, no hay claridad sobre la manera en la que ese gasto se podría reducir". Es decir, el gobierno dice que va a recortar, pero nadie sabe realmente de dónde ni cómo. El Carf proyecta que sin medidas de ajuste real, el déficit total cerraría en 6,7% en 2026, pero si se suman todos los riesgos identificados, podría llegar a 7,2%.
Los riesgos no son teóricos. El aumento anunciado del salario mínimo sumaría 0,3 puntos del PIB al gasto. La posible reforma pensional agregaría 0,2 puntos. La reforma laboral que ya aprobó el Congreso, otros 0,2 puntos. Son decisiones políticas válidas, pero cada una cuesta dinero que el gobierno no tiene previsto en su presupuesto de $547 billones. Betancur señaló una diferencia crucial en cómo el Gobierno pretende ajustar: "un decreto de recorte es lo que efectivamente garantiza que esas partidas de gasto no se den. Un decreto de aplazamiento, en cambio, lo que hace es congelar temporalmente esas partidas de gasto y por lo tanto su nivel de efectividad puede ser significativamente más bajo". A mediados de marzo, ese decreto aún no salía y nadie sabía su tamaño ni su composición.
Sobre la caja de la nación, Betancur fue algo más optimista: los $6,6 billones en pesos en el Banco de la República están históricamente bajos, pero la posición en dólares parece haber mejorado respecto a hace un año. Sin embargo, cualquier mejoría dependerá de acciones concretas. Usando la comparación de un hogar común, explicó: "Yo tengo unos ingresos todos los meses, tengo unos gastos que tengo que hacer, tengo que pagar el mercado, tengo que pagar el arriendo, tengo que pagar unos servicios públicos. Al final del día, la diferencia entre una y la otra cosa es lo que le da a uno la posición de la caja".
El mensaje central es claro: Colombia necesita ajustes estructurales que afecten tanto ingresos como gastos. Betancur fue enfático: "necesitamos que los ingresos y los gastos empiecen a converger mucho más, porque de lo contrario vamos a ser absolutamente insostenibles". Aunque el Gobierno prepara una nueva reforma tributaria, el Carf recalca que subir impuestos sin controlar el gasto es solo tapar el agujero con un dedo. El país necesita ambas cosas al mismo tiempo: más ingresos y menos gasto. Y necesita decidirlo pronto, porque la credibilidad del Plan Financiero depende de que se vea dinero convertido en acciones reales.
Fuente original: Portafolio - Economía