Colombia mejora calidad del aire pero sigue entre los 88 países más contaminados del mundo

Un informe global de IQAir sobre calidad del aire ubicó a Colombia en el puesto 88 entre los países con peor contaminación por partículas finas, aunque mostró mejora respecto a años anteriores. Ciudades como Itagüí, Bogotá y Medellín concentran los mayores niveles de contaminación, principalmente por emisiones de combustibles fósiles. Según el Instituto Nacional de Salud, la contaminación del aire causa aproximadamente 15.000 muertes prematuras al año en Colombia, afectando especialmente a niños, adultos mayores y personas con enfermedades preexistentes.
Pocas veces nos detenemos a pensar qué estamos respirando. No fumar no garantiza que el aire que llega a nuestros pulmones sea limpio o seguro. La contaminación del aire se ha convertido en un factor clave que determina cuántos años viviremos y qué tan bien viviremos esos años.
El más reciente informe de IQAir, una plataforma que monitorea la calidad del aire en tiempo real, reveló que Colombia ocupa el puesto 88 en el ranking global de países con peor calidad del aire. El análisis incluyó datos de 9.446 ciudades en 143 países y territorios, midiendo concentraciones de PM2.5, que son partículas microscópicas tan pequeñas que se quedan flotando en el aire y pueden penetrar profundamente en los pulmones.
Colombia registró una concentración promedio de 11,1 microgramos por metro cúbico de estas partículas contaminantes. La buena noticia es que esta cifra muestra mejoría: en 2024 fue de 13,8, en 2023 de 14,1 y en 2022 de 15,7. Sin embargo, dentro del país hay zonas mucho más críticas. Itagüí encabeza las ciudades colombianas más contaminadas con 68 microgramos por metro cúbico, seguida por Bogotá con 66, Medellín con 56, Bello con 55 y Envigado con 50. Manizales es la ciudad con mejor calidad del aire en Colombia, con apenas 25.
Según Carlos Alfonso Devia Castillo, doctor en Ingeniería y experto ambiental de la Pontificia Universidad Javeriana, la mala calidad del aire es principalmente culpa del uso de combustibles fósiles como diésel, gasolina y gas. "Las emisiones de estos combustibles generan material particulado altamente tóxico para el cuerpo humano", explica el profesor. La geografía de las ciudades también importa: Bogotá y Medellín sufren niveles más altos de contaminación porque sus características geográficas dificultan que el aire circule y disperse las partículas. En Bogotá, zonas como Kennedy, Carvajal, Sevilla y El Mochuelo registran los niveles más críticos, por factores como ladrilleras, tráfico pesado de vehículos diésel y concentración industrial.
El impacto en la salud es severo y muchas veces subestimado. Según el Instituto Nacional de Salud, en Colombia se registran aproximadamente 15.000 muertes prematuras al año asociadas a la contaminación del aire. Los contaminantes se depositan en los pulmones generando inflamación que puede desencadenar o empeorar asma, enfermedad pulmonar obstructiva crónica, cáncer de pulmón, enfermedades del corazón y accidentes cerebrovasculares. Además, la contaminación incide en problemas metabólicos y neurológicos. Los grupos más vulnerables son niños, adultos mayores, mujeres embarazadas y personas con enfermedades previas.
Daniel Mauricio González Cubides, investigador con maestría en Ciencias Biológicas, señala que existe una relación directa entre la exposición a estos contaminantes y la reducción de la esperanza de vida. A mayor concentración de partículas, mayor riesgo de muerte. A nivel mundial, organismos como la Organización Mundial de la Salud estiman que más del 90 por ciento de la población respira aire contaminado.
A pesar de su gravedad, González coincide en que la contaminación del aire sigue siendo una "crisis silenciosa". Aunque todos sabemos que existe, no recibe la atención que merece. "Es como si, al saber que el problema existe, termináramos normalizándolo. Todos sabemos que el aire contiene contaminantes, pero con frecuencia ignoramos los efectos que estos tienen en nuestra vida diaria. En Colombia, además, siento que aún falta avanzar en este aspecto: es necesario mejorar la medición de los contaminantes y darles mayor relevancia en la agenda pública", afirmó González.
Para reducir la contaminación, Devia Castillo propone cambios estructurales: acelerar la transición hacia transporte eléctrico, reforzar las regulaciones sobre emisiones, modernizar el parque automotor e incrementar el control sobre industrias contaminantes. También sugiere fortalecer la vegetación en las ciudades, implementar sistemas de distribución con vehículos eléctricos y trasladar el transporte de carga hacia las periferias. Los expertos coinciden en que estos cambios no son opcionales sino urgentes: la contaminación del aire no es una amenaza futura, sino un problema actual que causa enfermedades y muertes que podrían prevenirse hoy mismo.
Fuente original: El Tiempo - Salud