Fractura del pómulo: cuánto tarda en recuperarse y por qué actuar rápido evita secuelas

Las fracturas del arco cigomático (estructura ósea del pómulo) son lesiones faciales comunes causadas por golpes, accidentes o caídas. Los expertos advierten que diagnosticar y tratar a tiempo es crucial para evitar deformidades permanentes y problemas en la mandíbula. El tiempo de recuperación varía según la gravedad, pero puede tomar varias semanas con cuidados especiales.
El arco cigomático es la estructura ósea que forma los pómulos. Cuando recibe un impacto fuerte, puede fracturarse y afectar no solo la forma del rostro sino también la capacidad de mover la mandíbula correctamente. Estos traumas son comunes después de accidentes de tráfico, agresiones, caídas o durante deportes de contacto.
Según expertos del equipo médico de Medicover, los signos de una fractura cigomática incluyen dolor localizado en las mejillas, inflamación visible y un aplanamiento del pómulo. En casos más graves, los pacientes experimentan restricción al abrir la boca, visión doble o borrosa, y entumecimiento en el labio superior o la mejilla debido a daño en los nervios de la zona.
El diagnóstico requiere un examen físico detallado de la simetría facial. Sin embargo, la tomografía computarizada se considera el método más confiable para detectar estas fracturas, ya que permite ver con precisión cómo se han desplazado los fragmentos óseos, algo que las radiografías convencionales no siempre logran captar claramente.
Las fracturas se clasifican en tres tipos: las no desplazadas, donde el hueso mantiene su posición y suele requerir solo reposo; las desplazadas, donde los fragmentos se han movido y necesitan realineamiento; y las conminutas, las más graves, donde el hueso se quiebra en múltiples pedazos y requiere cirugía reconstructiva.
El tratamiento depende de la complejidad de la lesión. Para fracturas leves, se indica manejo sin cirugía: analgésicos, reposo y dieta blanda. Cuando hay deformidad o la mandíbula se ve comprometida, los médicos recurren a técnicas quirúrgicas como la Fijación Interna con Reducción Abierta (ORIF) o procedimientos mínimamente invasivos. La recuperación completa puede tomar varias semanas, tiempo durante el cual el paciente debe evitar alimentos sólidos y proteger la zona de nuevos impactos para garantizar que el hueso se consolide correctamente.
Los expertos enfatizan que una intervención temprana es fundamental para evitar secuelas estéticas permanentes y daños duraderos en la función de la mandíbula. Detectar y tratar estas fracturas a tiempo marca la diferencia entre una recuperación completa y posibles complicaciones a largo plazo.
Fuente original: El Tiempo - Salud