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Colombia invierte más en educación pero resultados de calidad siguen estancados

Fuente: El Tiempo - Vida
Colombia invierte más en educación pero resultados de calidad siguen estancados
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Un nuevo informe del grupo investigador Ceinfes revela que aunque el presupuesto educativo creció 58 por ciento por estudiante entre 2021 y 2024, los resultados en las pruebas Saber 11 no mejoraron. El problema: apenas el 3 por ciento de los recursos de inversión se destina a mejorar la calidad del aprendizaje, mientras el resto se gasta en operación y funcionamiento. Además, el país enfrenta caída en matrícula escolar y deserción estudiantil que alcanza el 4,3 por ciento en promedio.

Colombia ha aumentado considerablemente su gasto en educación durante los últimos cuatro años, pero este incremento no se ha reflejado en mejores resultados académicos. Así lo concluye un análisis reciente del grupo especializado Ceinfes, que estudió el comportamiento del sector educativo entre 2021 y 2024. El hallazgo más preocupante es que, a pesar de inyectar más dinero en colegios y jardines infantiles públicos, los estudiantes colombianos siguen sin alcanzar los niveles de desempeño esperados en ninguna de las competencias evaluadas en las pruebas Saber 11: Matemáticas, Lectura crítica, Inglés, Ciencias Naturales y Sociales, y competencias ciudadanas.

Los números son contundentes. La inversión anual por estudiante en colegios públicos pasó de 3.306.551 pesos en 2021 a 5.228.648 pesos en 2024, lo que representa un crecimiento del 58,1 por ciento. En términos generales, el presupuesto total para educación subió de 46,71 billones de pesos en 2021 a 61,69 billones de pesos en 2024. Sin embargo, según Óscar Lesmes, director del Ceinfes, "la inversión general en educación aumentó de 46,71 billones de pesos en 2021 a 61,69 billones de pesos en 2024. Para este último año, los recursos se concentran principalmente en dos rubros: gestión territorial, con 39,7 billones de pesos, y funcionamiento administrativo, con 15,7 billones de pesos".

El problema radica en cómo se gasta ese dinero. Apenas el 3 por ciento de los recursos destinados a inversión llega a programas relacionados con el mejoramiento del aprendizaje y la calidad educativa. El resto se dedica a gastos operacionales y de funcionamiento. Esta distribución ha generado un estancamiento en los resultados académicos, pues no hay suficientes esfuerzos enfocados en mejorar realmente lo que sucede en las aulas. Lesmes señala que "aún no contamos con regiones que se ubiquen en el nivel 4 de desempeño en ninguna de las áreas, considerado el nivel óptimo de desempeño académico según los estándares del Icfes". La mayoría de colegios oficiales del país se concentra en el nivel 2, mientras que departamentos como Chocó, Vichada y Vaupés apenas llegan al nivel 1, evidenciando brechas profundas entre regiones.

Otro factor que complica el panorama es la caída en la matrícula escolar. Colombia pasó de una tasa de matriculación del 89,4 por ciento en 2021 al 85,6 por ciento en 2024, comparado con la capacidad instalada de las instituciones educativas. Esta reducción se debe tanto a la disminución de nacimientos como a la alta deserción escolar. En promedio, el 4,3 por ciento de los estudiantes abandonan la escuela cada año. El departamento del Atlántico tiene la tasa más baja con 2,2 por ciento, mientras Putumayo registra la más alta con 7,3 por ciento.

El número de docentes también ha disminuido, pasando de 322.249 en 2022 a 321.289 en 2023. Aunque se invirtió más dinero por maestro, pasando de 35.806.237 pesos en 2022 a 45.845.190 pesos en 2023, esta inversión no ha sido suficiente para fortalecer la calidad de la enseñanza. La relación de estudiantes por docente mejoró de 26 a 24 entre 2021 y 2023, pero esto responde más a la caída en la matrícula que a una verdadera mejora en las condiciones laborales o de enseñanza.

El informe deja clara una conclusión: invertir más dinero en educación es necesario, pero no es suficiente si la mayoría de esos recursos no llegan a fortalecer el proceso de aprendizaje en el aula. Colombia necesita repensar cómo distribuye su presupuesto educativo y aumentar significativamente el porcentaje destinado a mejorar la calidad de la enseñanza, especialmente en las regiones más rezagadas del país.

Fuente original: El Tiempo - Vida

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