ÚltimasNoticias Colombia

Salud y Bienestar

Colombia enfrenta El Niño en su peor momento: experto advierte sobre vulnerabilidad histórica del país

Fuente: El Tiempo - Vida
Colombia enfrenta El Niño en su peor momento: experto advierte sobre vulnerabilidad histórica del país
Imagen: El Tiempo - Vida Ver articulo original

El climatólogo Benjamín Quesada advierte que Colombia está particularmente expuesta a los impactos de El Niño, que se anticipa será intenso hacia finales de 2026. El país depende en un 70 a 80 por ciento de energía hidroeléctrica, un sistema vulnerable ante la reducción de lluvias. Más allá del clima, existen problemas estructurales como fugas en sistemas de agua potable y crecimiento desordenado del consumo que agravan la crisis. El experto enfatiza la necesidad de mejorar la gestión del agua y reducir el desperdicio desde ahora.

El fenómeno de El Niño llegó a Colombia meses antes de lo previsto y todo indica que se fortalecerá significativamente hacia finales de este año. Los científicos proyectan que podría alcanzar una intensidad fuerte o muy fuerte, lo que significaría uno de los episodios más severos de las últimas décadas con impactos directos en la disponibilidad de agua, la generación de electricidad, la agricultura y los ecosistemas del país.

Benjamín Quesada, climatólogo y director del programa de Ciencias de la Tierra de la Universidad del Rosario, es claro en su diagnóstico: Colombia enfrenta este fenómeno en condiciones que multiplican su vulnerabilidad. Durante El Niño disminuyen las lluvias, aumentan las temperaturas y se intensifica la evaporación, lo que causa un descenso progresivo en los niveles de los embalses. El problema es especialmente crítico porque entre el 70 y 80 por ciento de la electricidad que genera Colombia proviene de hidroeléctricas. Cuando ocurren episodios fuertes de El Niño, ese porcentaje puede caer hasta cerca del 50 por ciento, obligando al país a compensar la demanda con importaciones o uso de combustibles fósiles.

Sin embargo, el experto subraya que la vulnerabilidad va más allá del sector energético. La experiencia reciente lo demuestra: durante el último episodio intenso de El Niño, más de 200 municipios sufrieron racionamientos de agua. Bogotá y varios municipios del centro del país enfrentaron restricciones severas. Quesada señala que, aunque El Niño fue el detonante, detrás de esa crisis hídrica existían problemas estructurales que no pueden ignorarse. "Tenemos fugas importantes en el sistema de abastecimiento de Bogotá. Se estima que entre tres y cuatro de cada diez litros de agua se pierden", explica el climatólogo. A esto se suma un crecimiento urbano descontrolado, aumentos desordenados en el consumo y la sedimentación de embalses que reduce sus capacidades reales.

Los embalses actualmente se encuentran alrededor del 60 a 65 por ciento de su capacidad, una cifra que preocupa a los expertos. La Contraloría General advirtió además que existe un déficit importante de gas estimado en aproximadamente el 20 por ciento de la demanda nacional durante este tipo de eventos climáticos. Para Quesada, la principal lección de la crisis pasada es que la ciudadanía sintió en carne propia los riesgos reales de no tener garantizado el acceso al agua.

El experto diferencia claramente entre El Niño y cambio climático. Mientras que El Niño es un fenómeno natural que existe independientemente de la actividad humana, el cambio climático es una tendencia de fondo causada principalmente por la quema de combustibles fósiles y la deforestación. Aunque la ciencia no ha demostrado que el cambio climático aumente la frecuencia de El Niño, sí puede amplificar sus impactos: temperaturas más altas, modificaciones en los regímenes de lluvia y mayor capacidad de la atmósfera para almacenar humedad intensifican los efectos de estos eventos extremos.

Ante este panorama, Quesada es directo en sus recomendaciones. Las autoridades deben garantizar total transparencia sobre los consumos de agua e identificar claramente los sobreconsumos. Colombia necesita reducir urgentemente las fugas en sus sistemas de abastecimiento y avanzar hacia una gestión más equitativa del recurso. "No tiene el mismo valor de uso un metro cúbico de agua destinado al consumo de una familia que uno utilizado para regar un campo de golf o para actividades que no son esenciales", enfatiza el climatólogo. El mensaje es claro: el miedo no es buen consejero, pero sí es fundamental entender por qué debemos actuar ahora, antes de que El Niño golpee con toda su fuerza.

Fuente original: El Tiempo - Vida

Noticias relacionadas