Colombia enfrenta caída histórica de nacimientos: menos 30% en una década

Colombia registró durante 2025 apenas 433.678 nacimientos, una caída de 4,5% respecto a 2024 y más del 30% comparada con 2015. El fenómeno impacta matrículas escolares y acelera el envejecimiento poblacional, en línea con una tendencia que preocupa a gobiernos latinoamericanos. Expertos señalan que las empresas podrían jugar un rol clave ofreciendo beneficios laborales que faciliten la maternidad y paternidad.
Colombia está experimentando una de sus mayores transformaciones demográficas en décadas. Según el Departamento Administrativo Nacional de Estadística (DANE), en 2025 nacieron 433.678 personas, lo que representa 20.223 menos que el año anterior. Aunque a primera vista puede parecer un cambio pequeño, el descenso de 4,5% anual refleja un patrón mucho más profundo: desde 2015, los nacimientos en el país han caído más del 30%.
Las consecuencias ya son visibles en las aulas y el mercado laboral. Menos niños ingresan al sistema educativo cada año, lo que comienza a afectar las matrículas escolares. Simultáneamente, Colombia enfrenta un envejecimiento poblacional más acelerado de lo que se había proyectado, un cambio que tendrá implicaciones en las pensiones, la salud pública y la economía en general.
Este fenómeno no es exclusivamente colombiano. América Latina en su conjunto está experimentando una reducción drástica en el número de hijos por mujer. Mientras que en los años cincuenta las mujeres latinoamericanas tenían alrededor de seis hijos en promedio, hoy la cifra está por debajo de dos. Especialistas advierten que la región está envejeciendo más rápido que cualquier otra en el mundo, una realidad que ha comenzado a preocupar a gobiernos, economistas y analistas internacionales.
Detrás de esta tendencia hay múltiples causas. Factores económicos como el incremento en los costos de vivienda, educación y crianza desalientan a muchas parejas. Se suman transformaciones culturales: la secularización de la sociedad, la individualización de los proyectos de vida y la mayor dificultad para equilibrar carreras profesionales largas y exigentes con la maternidad y paternidad. Además, la postergación de la decisión de tener hijos conlleva riesgos reproductivos, ya que la fertilidad femenina disminuye después de los 35 años, y factores como el estrés y ciertas enfermedades afectan también la fertilidad masculina.
Algunos países ya han tomado medidas. En octubre de 2025, la Casa Blanca anunció iniciativas para ampliar el acceso a tratamientos de fertilidad y reducir costos de fertilización in vitro. Francia, Reino Unido, Dinamarca e Israel han incorporado cobertura pública para estos servicios. Grandes empresas internacionales han comenzado a incluir beneficios como apoyo a tratamientos de fertilidad, preservación de óvulos y licencias parentales en sus políticas de gestión del talento.
En Colombia, sin embargo, el panorama es más limitado. Las restricciones financieras del sistema de salud y las presiones presupuestales dificultan ampliar la cobertura pública para tratamientos de fertilidad complejos. Además, la discusión sobre la caída de natalidad ocupa todavía un lugar secundario en los debates económicos nacionales, pese a que sus efectos ya impactan sectores clave.
Por eso expertos creen que el sector privado debe asumir un rol más activo. Según Catalina Ricaurte, gerente general de Merck para Colombia, Ecuador y Perú, "La caída de la natalidad ya no es un desafío exclusivo del Estado. Tampoco puede ser ajeno a las empresas. Promover entornos laborales compatibles con la parentalidad, facilitar el acceso a servicios de cuidado y eliminar barreras que dificultan la maternidad o la paternidad es una decisión estratégica". Medidas como horarios flexibles, trabajo híbrido y servicios de cuidado infantil podrían ser herramientas clave para que más colombianos logren formar las familias que desean.
Fuente original: El Tiempo - Salud