Colombia debe proteger urgentemente sus ríos y humedales, advierte directora de TNC

La directora de The Nature Conservancy en Colombia alertó que el país está rezagado en la conservación de ecosistemas de agua dulce, a pesar de haber avanzado en la protección de bosques y mares. Señaló que el próximo Gobierno debe crear una estrategia nacional integral sobre agua, considerando que casi la mitad del PIB colombiano depende de este recurso. El reto principal no es la falta de leyes ambientales, sino su implementación en el territorio.
Colombia cuenta con una de las riquezas hídricas más importantes del planeta, pero está descuidando la protección de sus ríos, humedales y sistemas de agua dulce. Así lo advirtió Claudia Vásquez, directora de The Nature Conservancy (TNC) Colombia, quien señaló que este rezago podría aumentar la vulnerabilidad del país frente a sequías, incendios forestales y problemas de abastecimiento de agua.
En una entrevista realizada por EL TIEMPO, Vásquez explicó que aunque Colombia ha logrado avances significativos en la protección de ecosistemas terrestres y marinos, "hay que hacer un esfuerzo mayor en cuanto a protección de ríos, humedales y sabanas inundables". El problema, según la directiva, radica en que históricamente se han analizado los ecosistemas terrestres y los sistemas hídricos por separado, cuando en realidad están profundamente conectados.
Uno de los vacíos identificados es la falta de una visión integral sobre los diferentes tipos de ríos existentes en Colombia. Según estudios de TNC, solo en la Orinoquia se han identificado cerca de 350 tipos distintos de ríos, una diversidad que no está reflejada en los sistemas actuales de planificación y conservación. "La mayoría de instrumentos no están diseñados con lentes de ecosistemas acuáticos", señaló Vásquez.
Aunque Colombia dispone de un marco jurídico robusto para la conservación ambiental, la directora de TNC identificó que el principal problema está en la implementación. "Tenemos un sistema jurídico bastante completo, pero el problema está en la implementación", explicó, y mencionó como ejemplo las sentencias judiciales que han reconocido derechos a algunos ríos del país. Aunque calificó estos fallos como "increíbles", advirtió que el verdadero desafío aparece cuando llega el momento de convertir esas decisiones en acciones concretas sobre el territorio.
La preocupación adquiere mayor relevancia considerando que casi el 48 por ciento del Producto Interno Bruto colombiano depende de actividades con alta o moderada dependencia del agua. Vásquez recordó que el episodio de El Niño de 2016 generó un impacto cercano al 0,8 por ciento del PIB nacional solo para atender la emergencia. Por eso advirtió que "si hay un desabastecimiento de agua, la economía del país se frena".
Para la directora de TNC, el próximo Gobierno debe construir durante sus primeros meses un plan de acción con metas e indicadores claros que permitan anticiparse a los impactos de la sequía. Más allá de las medidas cortoplacistas, Vásquez defendió la necesidad de abandonar una visión fragmentada de la gestión hídrica. Actualmente cada sector aborda el agua desde sus propias necesidades: la agricultura, la generación de energía, el abastecimiento urbano o la industria. "El agua no puede seguir viéndose únicamente como un problema ambiental. Es un tema estructural con implicaciones financieras, sociales y de seguridad", afirmó.
Como parte de las posibles soluciones, Vásquez propuso fortalecer instancias ya existentes como el Consejo Nacional del Agua e impulsar inversiones en soluciones basadas en la naturaleza, incluyendo restauración de ecosistemas y recuperación de cuencas. Concluyó que una gestión adecuada del agua podría convertirse en una ventaja competitiva: "Colombia tiene el agua, tiene los ecosistemas, tiene el sistema normativo y tiene empresas que ya reconocen sus riesgos hídricos. Saber gestionar el agua puede ser una ventaja competitiva para el país".
Fuente original: El Tiempo - Vida