Colombia avanzó en educación, pero enfrenta retos urgentes en cobertura y calidad

En un evento conmemorativo, expertos analizaron cómo Colombia pasó de tener más del 60% de analfabetismo hace 115 años a alcanzar cobertura casi universal en primaria y secundaria. Sin embargo, la educación superior sigue siendo un cuello de botella con apenas 50-52% de cobertura, y solo uno de cada 100 jóvenes en algunos municipios accede a este nivel. Los desafíos ahora no son solo de acceso, sino de calidad, pertinencia y formación en valores.
La educación en Colombia ha recorrido un camino transformador en los últimos 115 años, pero aún quedan deudas importantes por saldar. Así lo plantean expertos del sector educativo que se reunieron recientemente para analizar la evolución del sistema escolar colombiano y los obstáculos que persisten.
Cuando EL TIEMPO nació, el panorama era desolador. "Cuando EL TIEMPO estaba naciendo, más del 60% de la población era analfabeta y creo que eso es un cambio que a nosotros nos tiene que motivar", aseguró Edna Bonilla, exsecretaria de Educación de Bogotá y directora de la Fundación Abacos. Hoy ese indicador ha mejorado dramáticamente, aunque de manera diferente a la del pasado. El analfabetismo tradicional casi desapareció, pero surgió un nuevo reto: hay quienes saben leer y escribir pero no comprenden realmente lo que leen, lo que se conoce como analfabetismo funcional.
El cambio más importante fue legislativo. La Constitución Política de 1991 fue el punto de quiebre que transformó la educación de un privilegio a un derecho fundamental. Luego, la Ley 115 de 1994 estructuró el sistema con las bases necesarias para su modernización. Como lo expresó Bonilla, "El colegio era un privilegio. La escuela era un privilegio. Hoy en día la escuela, el colegio es un derecho".
El avance en primaria y secundaria es innegable. Colombia tiene casi cobertura universal en estos niveles. Pero la educación superior sigue siendo un lujo para pocos. Hernando Parra Nieto, rector de la Universidad Externado de Colombia, advirtió que "la cobertura alcanza entre el 50% y el 52%, esto sigue siendo un porcentaje insuficiente frente a las necesidades de los jóvenes". Peor aún: en algunos municipios, apenas uno de cada 100 jóvenes accede a educación superior, una brecha que profundiza las desigualdades regionales.
Bonilla enfatiza que la solución requiere expandir la cobertura con garantías reales, sin límites de estrato, edad o ubicación geográfica. "Tenemos que mejorar esa cobertura en educación superior, en educación postmedia para que sea mucho más universal y sobre todo para que sea más pertinente", señaló.
El otro reto crucial va más allá de números. Parra Nieto subrayó que la educación debe ir más allá de habilidades técnicas y conocimiento científico. "Es una educación también para formar buenos ciudadanos, para formar en valores", precisó. Esto significa que los programas deben ser más flexibles y atractivos para nuevas generaciones que buscan educación significativa, no solo diplomas.
En síntesis, Colombia pasó de excluir a la mayoría a educar a la mayoría en los primeros 12 años de escolaridad. Ahora el desafío es llegar a la educación superior con calidad y oportunidades para todos, especialmente para jóvenes en regiones apartadas.
Fuente original: El Tiempo - Educación