Colombia aprueba su primer plan de reforma agraria con 18 billones de pesos en 10 años

El Departamento Nacional de Planeación presentó el Conpes de reforma agraria, un documento que invertirá 18,04 billones de pesos entre 2026 y 2036 para ejecutar 146 acciones dirigidas a reducir la desigualdad en el campo. La directora del DNP, Natalia Irene Molina, explicó que fue construido con más de 5.000 delegados campesinos, indígenas y afrodescendientes. El plan se organiza en seis ejes que van desde redistribuir tierras y bienes naturales, hasta fortalecer instituciones agrarias y adaptarse al cambio climático.
Colombia tiene por primera vez una hoja de ruta clara para la reforma agraria. El Departamento Nacional de Planeación anunció que prepara un documento llamado Conpes que busca enfrentar de frente la desigualdad histórica en el campo a través de una estrategia redistributiva. En otras palabras: ya no habrá intervenciones desconectadas, sino un plan articulado que involucra al Estado completo.
El plan es ambicioso en números. Durante los próximos diez años, de 2026 a 2036, se invertirán 18,04 billones de pesos en 146 acciones concretas. Según manifestó Natalia Irene Molina, directora del DNP, "fue construido participativamente con más de 5.000 delegados campesinos, indígenas y afrodescendientes en el Mandato por la Tierra y la Vida (Chicoral, Tolima, febrero de 2025)". Los recursos estarán distribuidos entre 13 sectores y 20 entidades que forman el Sistema Nacional de Reforma Agraria y Desarrollo Rural.
El Conpes se estructura en seis ejes estratégicos que tocan los problemas más profundos del agro. El primero es la redistribución de tierras, aguas y bienes naturales: se trata de adquirir y recuperar terrenos para el Fondo de Tierras y redistribuirlos entre campesinos. El segundo eje busca que los productores rurales accedan más fácilmente a financiamiento, asistencia técnica e infraestructura, cerrando las brechas que hoy existen.
El fortalecimiento institucional es otro pilar. El Estado necesita capacidad para vigilar y redistribuir mejor. También está la justicia agraria especializada, que reconocerá justicias comunitarias, solucionará conflictos y avanzará en la restitución de tierras. Luego viene el reconocimiento de los sujetos populares del campo, con enfoques que dignifiquen el trabajo rural. Finalmente, el sexto eje apunta a la sostenibilidad ambiental y la adaptación al cambio climático, ordenando el territorio alrededor del agua y fomentando una producción de alimentos resiliente.
Fuente original: El Tiempo - Economía