Colombia apenas llega al top 11 de América Latina en ingresos por habitante: qué nos impide subir

Colombia ocupará el puesto 11 entre países latinoamericanos en 2026 con un PIB per cápita de 8.644 dólares, muy por debajo de Uruguay (26.041) y otros vecinos como Panamá y Costa Rica. Aunque la economía crece alrededor del 2,5%, esta expansión es insuficiente para cerrar la brecha salarial. Los principales frenos identificados son la baja productividad, la dependencia de sectores tradicionales y el alto nivel de informalidad laboral.
Cuando los economistas hablan del PIB per cápita, están midiendo algo muy simple pero revelador: el dinero que cada habitante genera en promedio en su país. No es lo que cada uno gana, sino lo que la economía produce dividido entre la población total. Es la foto más clara del bienestar económico real de un país.
Las proyecciones del Fondo Monetario Internacional para 2026 pintan un panorama desalentador para Colombia en términos comparativos. Mientras Uruguay lidera en América Latina con 26.041 dólares por habitante, Panamá con 20.754 y Costa Rica con 20.134, Colombia apenas alcanzaría los 8.644 dólares ocupando el puesto 11. Eso significa que un uruguayo promedio genera casi tres veces más riqueza anualmente que un colombiano.
La brecha es aún más preocupante si consideramos que economías como Chile, México y Argentina nos llevan la delantera con márgenes significativos. Incluso Perú y Cuba superan nuestras proyecciones, según el organismo internacional.
Entonces, ¿por qué Colombia se queda atrás? El FMI señala que aunque la economía crece alrededor del 2,5% anualmente, ese ritmo es positivo pero insuficiente. El problema real es más profundo: la economía colombiana depende demasiado de sectores de servicios y actividades tradicionales. Falta componente tecnológico, falta diversificación en las industrias que generan mayor valor agregado.
Hay algo más que pesa aún más. La informalidad laboral en Colombia es estructural. Millones de trabajadores están en empleos sin contrato, sin seguridad social, con ingresos bajos. Esto reduce drásticamente el ingreso promedio y hace que el crecimiento macroeconómico no se traduzca en mejor calidad de vida para la mayoría.
Mientras otros países latinoamericanos avanzan en productividad y modernización económica, Colombia sigue rezagado con una estructura productiva que no innova lo suficiente. Cerrar esa brecha requiere decisiones que van más allá del simple crecimiento económico.
Fuente original: Portafolio - Economía

