Colegios capitalinos publican guía para que padres controlen el uso de pantallas según la edad de los niños

La Unión de Colegios Internacionales de Bogotá (Uncoli) lanzó una guía basada en evidencia científica para orientar a las familias sobre cómo gestionar el tiempo que niños y adolescentes pasan frente a pantallas. Las recomendaciones, divididas por grupos de edad, sugieren aplazar la entrega del primer smartphone y el acceso a redes sociales hasta los 16 años. La guía busca traducir investigaciones recientes de organismos como la Academia Americana de Pediatría en herramientas prácticas que los padres puedan usar en casa, complementando las restricciones que estos colegios ya aplican en las aulas.
La Unión de Colegios Internacionales de Bogotá, organización que agrupa 27 de los principales colegios privados de la capital, acaba de publicar una herramienta diseñada para uno de los dilemas más comunes de la crianza contemporánea: cómo manejar el tiempo que los menores dedican a pantallas y dispositivos conectados. Bajo el nombre "Crecer en la era digital: Guía basada en evidencia para familias", la iniciativa presenta tres documentos diferentes, cada uno orientado a un rango de edad específico.
La restricción de pantallas en las aulas es una medida que estos colegios ya venían implementando y que ahora se complementa con orientaciones para que los padres adopten estrategias similares en casa. Según Uncoli, el objetivo no fue crear una lista de prohibiciones, sino convertir la evidencia científica disponible en recomendaciones concretas que las familias puedan aplicar. Las guías se fundamentan en investigaciones recientes y en lineamientos de organismos como la Academia Americana de Pediatría, la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos y la Oficina del Cirujano General de los Estados Unidos.
Los tres documentos abordan aspectos clave del desarrollo infantil y adolescente: autonomía y ciudadanía digital, salud física y mental, y protección en entornos en línea. Para los niños de 6 a 8 años, la guía recomienda limitar el uso a máximo una hora diaria, evitar smartphones propios, prescindir de redes sociales y resguardar las pantallas fuera de las habitaciones, especialmente en las noches. En esta etapa, las pantallas interfieren con habilidades fundamentales como aprender a calmarse y manejar emociones como el aburrimiento, necesarias para el desarrollo psicosocial. La guía también propone permitir el juego libre y el "aburrimiento creativo", que estimulan la imaginación mucho más que el entretenimiento pasivo.
Entre los 9 y 13 años, la presión social aumenta. Los niños comienzan a sentir que "son los únicos sin smartphone", lo que genera tensión en las familias. La guía sugiere mantener la recomendación de esperar hasta los 16 años para entregar un celular, pero aconseja a los padres coordinarse con otras familias para reducir esa presión de grupo. En esta edad, el cerebro atraviesa una ventana de alta sensibilidad en la que el uso excesivo de pantallas eleva el riesgo de depresión, especialmente en niñas de 11 a 13 años. La organización enfatiza que es legítimo pausar o revocar el acceso a dispositivos si es necesario para proteger la salud mental.
Para los adolescentes de 14 a 17 años, la guía reconoce que la madurez emocional es tan importante como la biológica. Las recomendaciones incluyen limitar el tiempo en redes sociales y videojuegos a máximo una hora entre semana y dos horas durante fines de semana. Según la evidencia científica presentada, los adolescentes que pasan más de tres horas diarias en redes sociales tienen el doble de riesgo de experimentar dificultades en salud mental.
Uncoli reconoce que las familias enfrentan una "presión estructural difícil de manejar de forma individual" porque las plataformas están diseñadas específicamente para retener la atención de menores. Por eso, las guías incluyen orientaciones para negociar la presión social, crear acuerdos entre familias del mismo curso y alinear las normas del hogar con las del colegio. La organización advierte que las medidas de restricción de pantallas en la escuela son mucho más efectivas cuando se acompañan de compromisos equivalentes en casa.
Fuente original: El Tiempo - Vida