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Cobre y tierras raras: los minerales que ahora importan más que el petróleo en la geopolítica mundial

Fuente: El Tiempo - Economía
Cobre y tierras raras: los minerales que ahora importan más que el petróleo en la geopolítica mundial
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Los minerales críticos como el cobre y las tierras raras se han convertido en la nueva prioridad estratégica de las potencias mundiales, desplazando al petróleo como recurso de seguridad nacional. El desafío ya no es el precio de la energía, sino garantizar el suministro continuo de estos materiales esenciales para tecnología, defensa y transición energética. A diferencia del petróleo con la OPEP, crear una organización similar para controlar estos minerales es mucho más complejo por la diversidad de recursos y costos variables entre países.

En 2026, el tablero de poder global se está redibujando. Mientras que hace una década los gobiernos dormían tranquilos pensando en reservas de petróleo, hoy sus preocupaciones son otras. El cobre y las tierras raras se han convertido en lo que los especialistas llaman el "nuevo oro": recursos estratégicos que definen quién tiene real poder en la economía mundial.

Según Andrés Schuschny, docente de la Universidad Internacional de Valencia, actualmente vivimos en un modelo energético mixto. Esto significa que los países necesitan tanto hidrocarburos para mantener estable la electricidad que llega a nuestras casas, como minerales para impulsar la tecnología digital y los vehículos eléctricos. Pero aquí viene lo importante: el costo de la energía dejó de ser el dolor de cabeza principal de los gobiernos. Lo que realmente los mantiene despiertos es saber si el suministro seguirá fluyendo mañana y la próxima década, sin interrupciones.

El cobre es ahora el material más crítico de la época. Su importancia va mucho más allá de los cables eléctricos o los teléfonos: es fundamental en los sistemas de defensa y armamento que están desarrollando los países. Las tierras raras, por su parte, son el otro activo indispensable. Estos elementos permiten fabricar imanes extraordinariamente potentes necesarios para drones, robots industriales y los aerogeneradores que generan energía eólica. Sin ellas, la transición hacia energías limpias sencillamente no sería posible.

Muchos se han preguntado si los países productores de estos minerales podrían crear una organización similar a la OPEP (la que controla el petróleo) para dominar precios y suministros. Schuschny advierte que esto es mucho más complicado. Los costos de extracción varían dramáticamente entre países, los recursos son tremendamente diversos, y la mayoría de los negocios se rigen por contratos de largo plazo que no se pueden cambiar de un día para otro. Es decir: mientras que la OPEP agrupa productores de un commodity básicamente uniforme, los minerales críticos son un rompecabezas mucho más difícil de armar.

Este cambio de prioridades explica movimientos geopolíticos recientes que parecían inexplicables. Por ejemplo, el reaproximamiento entre Estados Unidos y Venezuela responde tanto a una lógica de contener la influencia china en el hemisferio como a una razón técnica muy práctica: el petróleo pesado venezolano es el complemento perfecto para el petróleo ligero que extrae Estados Unidos. Es decir, la geografía sigue siendo destino.

Hay otro riesgo que los expertos monitorean: la llamada "inflación verde". Ocurre cuando la transición hacia energías limpias se vuelve tan cara que hace perder competitividad a las empresas. Alemania aprendió esto de la peor manera: su canciller Friedrich Merz ha reconocido que cerrar las plantas nucleares fue un error estratégico que disparó los costos de energía en el país. La lección es clara: en esta nueva diplomacia del subsuelo, no se puede permitir que la transición energética salga tan cara que destruya la economía.

Fuente original: El Tiempo - Economía

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