CNE investiga a caricaturista 'Matador' y Pacto Histórico por ataques contra Paloma Valencia
El Consejo Nacional Electoral abrirá este miércoles investigación contra el caricaturista Julio César González Quiceno y el partido Pacto Histórico por denuncias de violencia política contra la senadora Paloma Valencia. Según la acusación, se habrían hecho burlas sobre la apariencia física de la política en redes sociales, lo que constituiría 'body shaming' y acoso digital. El CNE también estudia medidas para eliminar el contenido denunciado.
El Consejo Nacional Electoral citó para este miércoles una sesión en la que evaluará si abre investigación administrativa contra el caricaturista Julio César González Quiceno, conocido como 'Matador', y contra el partido Pacto Histórico. La acusación gira alrededor de presuntos actos de violencia política dirigidos a la senadora y precandidata presidencial Paloma Valencia.
Todo comenzó con varias publicaciones que 'Matador' compartió en redes sociales mientras aspiraba a un curul en el Senado. Según la denuncia presentada ante el organismo electoral, en esos contenidos se habrían burlado de la apariencia física de Valencia, enfocándose en su contextura y peso. La diferencia con la crítica política normal es que, en este caso, los cuestionamientos no girarían alrededor de posturas ideológicas o propuestas políticas, sino exclusivamente en ataques a la forma física de la congresista.
Lo preocupante es el alcance que tuvieron esas publicaciones en plataformas digitales. La denuncia señala que habrían generado una cascada de mensajes ofensivos y campañas de hostigamiento contra Valencia en redes sociales, escalando lo que se conoce como 'body shaming', es decir, hacer burla o rechazar a una persona por su peso o apariencia física.
El CNE no solo se plantea formalizar la investigación y formular cargos, sino que también está estudiando adoptar medidas preventivas inmediatas. Entre ellas estaría la eliminación de los contenidos denunciados en redes sociales y la prohibición de que se emita material que pueda interpretarse como violencia política contra las mujeres.
Este caso trae nuevamente a la conversación una tensión que sigue sin resolverse en Colombia: dónde termina la sátira política y la libertad de expresión, y dónde comienza el acoso digital y la violencia política. En tiempos de campañas electorales y redes sociales, ese límite se vuelve cada vez más difuso y problemático.
Fuente original: Diario del Norte

