Cineasta cordobés gana el premio más importante del FICCI con película sobre la violencia y el despojo

Deimer Quintero Vertel, director de Pelaya, Córdoba, se llevó el premio a Mejor Largometraje de la Competencia Colombia en el Festival Internacional de Cine de Cartagena (FICCI 65) con su film "El hogar fue sepultado en esa tierra que nunca pudimos encontrar". La película cuenta la historia de una familia marcada por la violencia a través de archivos familiares y filmaciones caseras. El reconocimiento posiciona a Córdoba como protagonista en uno de los festivales de cine más importantes del país.
Deimer Quintero Vertel acaba de escribir una página importante en la historia del cine de Córdoba. El director pelayero ganó el premio a Mejor Largometrago de la Competencia Colombia en el Festival Internacional de Cine de Cartagena de Indias, en su edición 65, con una obra que lleva el nombre de "El hogar fue sepultado en esa tierra que nunca pudimos encontrar". Este reconocimiento no solo lo consolida como una de las voces emergentes del cine nacional, sino que también coloca a nuestra región en el centro de atención en una de las vitrinas cinematográficas más prestigiosas del país.
La película que cautivó al jurado es mucho más que una colección de imágenes. Se trata de un recorrido profundo por la memoria familiar, el despojo y esa ausencia que deja la violencia. Quintero construyó su historia utilizando archivos caseros y filmaciones intimas de su propia familia, creando una narrativa atravesada por el dolor de quienes han sido marcados por el conflicto. Hay una frase que resuena en toda la obra como si fuera el latido de una herida abierta: "Esos diablos me quitaron todo".
Después de que los aplausos bajaran, Deimer Quintero compartió reflexiones que van mucho más allá del cine como arte. "Las personas son más importantes que las películas. Que hacer cine nos de vida y no nos la quite", dijo el director, dedicando su trabajo a las víctimas del desplazamiento, a los territorios que han sufrido el despojo y a todos quienes siguen resistiendo desde la memoria y el amor.
Lo que hace especial este logro es que representa algo más grande: el triunfo del cine hecho desde el territorio, desde la realidad cotidiana de las comunidades. La obra de Quintero no solo llegó como una historia de Córdoba al FICCI, sino que la transformó en una experiencia potente sobre cómo la memoria, la pérdida y la resistencia pueden volverse una voz que resuena en todo el país.
Fuente original: Chicanoticias

