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Cinco hongos mortales que se camuflan como comestibles: algunos matan en horas

Fuente: El Tiempo - Vida
Cinco hongos mortales que se camuflan como comestibles: algunos matan en horas
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Existen hongos venenosos que se parecen peligrosamente a especies comestibles, lo que causa intoxicaciones fatales cada año. El "hongo de la muerte" y los "ángeles destructores" actúan rápidamente, mientras que otros como el Cortinarius tardan semanas en mostrar síntomas, complicando el diagnóstico. La recolección de hongos silvestres sin conocimiento experto representa un riesgo biológico elevado que puede comprometer órganos vitales.

Recoger hongos en el monte puede ser una actividad peligrosa si no se sabe identificar bien las especies. Aunque en Colombia y el mundo hay muchas variedades comestibles, existe una minoría catalogada como venenosa cuyo parecido físico con hongos normales ha causado muertes accidentales a lo largo de la historia. El principal problema es que estos hongos desarrollaron toxinas resistentes al calor de la cocción, capaces de destruir órganos vitales en cuestión de horas.

El más conocido es el Amanita phalloides, llamado popularmente "hongo de la muerte". Originario de Europa, ahora se encuentra en todos los continentes excepto la Antártida. Contiene unas sustancias tóxicas llamadas amatoxinas que dañan aceleradamente las células del cuerpo. Según reportes científicos, entre seis y doce horas después de comerlo, la persona sufre dolores abdominales intensos, vómitos y diarrea con sangre. Luego disminuye el azúcar en la sangre, reduce la producción de orina y falla el hígado y los riñones, lo que puede llevar al coma y la muerte en más del 50% de los casos. Históricamente provocó la muerte del papa Clemente VII en 1534.

Otro grupo peligroso es el género Cortinarius, que engloba más de 2.000 especies principalmente en Europa y América del Norte. Las variedades Cortinarius rubellus y Cortinarius orellanus contienen una sustancia química llamada orellanina que inicialmente produce síntomas parecidos a los de una gripe común. Lo más insidioso de este hongo es su período de latencia prolongado: los síntomas del daño hepático y renal pueden tardar entre dos días y tres semanas en aparecer. Esta demora causa diagnósticos médicos incorrectos que comprometen gravemente los riñones y pueden provocar la muerte si no se trata a tiempo.

La Galerina marginata es común en el hemisferio norte y Australia. Vive sobre madera en descomposición y posee las mismas amatoxinas destructivas del hongo de la muerte. Causa hipotermia, diarrea severa, vómitos e insuficiencia multiorgánica. Muchos envenenamientos ocurren cuando recolectores la confunden con hongos alucinógenos del género Psilocybe.

También está la Lepiota brunneoincarnata, conocida en inglés como "deadly dapperling". Distribuida por Europa y Asia, tiene una apariencia inofensiva que se parece fácilmente a hongos comestibles. Sus amatoxinas atacan el hígado de manera fulminante, causando toxicidad orgánica grave que es letal sin atención médica inmediata.

Finalmente, los "ángeles destructores" son un grupo de hongos blancos del género Amanita. Las variedades Amanita bisporigera, Amanita ocreata y Amanita virosa son endémicas de bosques europeos y norteamericanos. El Amanita bisporigera es considerado por expertos como la seta más tóxica de América del Norte. Los síntomas aparecen entre 5 y 24 horas: delirios, convulsiones, vómitos, diarrea e insuficiencia hepática y renal aguda. Las amatoxinas se distribuyen rápidamente en el sistema circulatorio causando daños irreversibles en el corazón e hígado, generalmente terminando en muerte.

La prevención es fundamental: recoger hongos silvestres requiere conocimiento riguroso de sus características. Si tiene dudas sobre identificar una especie, lo más seguro es no consumirla.

Fuente original: El Tiempo - Vida

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