Científicos resuelven uno de los mayores misterios de los agujeros negros

Un equipo de investigadores de la Academia Eslovaca de Ciencias publicó un estudio que propone solución a la paradoja de la pérdida de información en agujeros negros. Usando un modelo matemático de siete dimensiones, descubrieron que estos objetos cósmicos dejan un remanente físico después de evaporarse. El hallazgo concilia dos de las teorías más importantes de la física moderna y refuerza predicciones que Stephen Hawking hizo hace décadas.
Uno de los debates más complejos de la física moderna tiene una respuesta sólida. Un equipo de científicos de la Academia Eslovaca de Ciencias ha publicado en la revista Physical Review D un estudio que busca resolver la llamada paradoja de la pérdida de información en los agujeros negros. Este problema ha intrigado a la comunidad científica durante décadas porque crea un conflicto entre dos pilares de la ciencia: la relatividad de Einstein y la mecánica cuántica, que aparentemente no se pueden conciliar cuando se trata de estos objetos del espacio.
La clave está en una dimensión adicional. Los investigadores utilizaron un modelo matemático que añade tres dimensiones más a las cuatro conocidas (tres de espacio y una de tiempo), llegando a un total de siete. Con este enfoque, emplearon una teoría alternativa llamada Einstein-Cartan, que expande la relatividad general convencional. Mientras que la relatividad tradicional solo considera cómo el espacio-tiempo se curva, esta teoría introduce un concepto llamado torsión, que cobra importancia cuando la materia alcanza densidades extremas durante el colapso de una estrella.
Lo novedoso es que esta torsión actúa como una fuerza repulsiva que contrarresta la gravedad. Esto significa que un agujero negro no desaparece completamente, sino que llega a un estado estable dejando un remanente físico pequeño pero real. El cálculo indica que este residuo tendría una masa de aproximadamente 9 × 10⁻⁴¹ kilogramos. Aunque parezca insignificante, este remanente actúa como una especie de contenedor cuántico capaz de guardar información. Según el estudio, el remanente de un agujero negro originado por una masa solar podría almacenar hasta 1.515 × 10⁷⁷ cúbits de información.
Este descubrimiento tiene implicaciones profundas. Si el remanente preserva información, entonces la realidad fundamental no se destruye ni desaparece, lo que cumple con las leyes de la mecánica cuántica incluso bajo las condiciones más extremas del universo. De esta manera, el hallazgo refuerza las predicciones originales de Stephen Hawking sobre cómo los agujeros negros emiten radiación y eventualmente se evaporan.
Expertos de distintas instituciones en todo el mundo están analizando ahora cómo este modelo de siete dimensiones podría transformar la comprensión de la física de partículas y, más ambiciosamente, cómo podría ayudar a explicar el origen del universo mismo.
Fuente original: El Tiempo - Vida