Casi el 60% de pesticidas en el café colombiano están prohibidos en Europa

Un estudio internacional que incluyó investigaciones en Colombia reveló que la mayoría de los químicos usados en cafetales son sustancias que la Unión Europea considera demasiado peligrosas. Los pesticidas encontrados incluyen cancerígenos, tóxicos para la reproducción y neurotóxicos. En Colombia, el 81% de las aguas superficiales en regiones cafeteras contiene residuos de estos químicos, y la mayoría de los agricultores no usa equipos de protección adecuados.
Un informe realizado por organizaciones internacionales de vigilancia ambiental detectó un problema serio en la producción cafetera mundial: más de la mitad de los pesticidas que se usan en este cultivo están prohibidos en la Unión Europea por considerarlos demasiado peligrosos para la salud. El estudio analizó la situación en grandes productores como Brasil, Vietnam, Kenia y Colombia, documentando 159 ingredientes activos diferentes utilizados en los cafetales.
De esos 159 productos químicos identificados, el 60% está clasificado como altamente peligroso según estándares internacionales. El informe incluye sustancias cancerígenas, compuestos que dañan la reproducción, disruptores endocrinos (químicos que alteran el funcionamiento hormonal) y neurotóxicos. Según la investigación, aproximadamente una de cada cinco tazas de café podría contener residuos de estos pesticidas.
En Colombia específicamente, los datos son preocupantes. El 81,3% de las muestras de agua en regiones cafeteras mostró presencia de residuos de pesticidas. Además, la mayoría de los trabajadores agrícolas no usa protección adecuada al manipular estos químicos. En el país se encontró el problema del glifosato, un herbicida cuya versión degradada llamada AMPA fue detectada en el 72% de las muestras analizadas.
Las organizaciones denuncian un "doble rasero" regulatorio: pesticidas prohibidos en países ricos se exportan legalmente a naciones productoras de café con regulaciones más débiles, y luego el café cultivado con esos productos se importa nuevamente a Europa sin restricciones. "Detrás de casi cada taza de café hay un trabajador agrícola que no tuvo más opción que manipular productos químicos que los países ricos decidieron que eran demasiado peligrosos para sus propios campos", señaló Silke Bollmohr, autora principal del informe.
La exposición repetida a estos químicos causa consecuencias directas en la salud de trabajadores y comunidades rurales: intoxicaciones agudas, problemas respiratorios, síntomas neurológicos, daños en la capacidad reproductiva y mayor riesgo de cáncer. Además, los pesticidas contaminan ríos y acuíferos, degradan los suelos y afectan la biodiversidad, incluyendo polinizadores esenciales para la agricultura.
El informe sugiere que existen alternativas viables basadas en prácticas agroecológicas, uso de árboles de sombra en los cultivos, control biológico de plagas sin químicos sintéticos, y apoyo técnico y financiero para los agricultores que quieran hacer la transición. Estas opciones permitirían producir café de manera más segura tanto para quienes lo cultivan como para el medio ambiente.
Fuente original: El Tiempo - Vida