Cartagena necesita más que obras: ciudadanos comprometidos con su ciudad
La Alcaldía inauguró la primera fase del Complejo Nuevo Chambacu, un espacio deportivo para las ligas menores que fue recibido con entusiasmo por la comunidad. Sin embargo, el columnista Bernardo Romero Parra advierte que las nuevas infraestructuras no servirán de mucho si los cartageneros no desarrollan un verdadero sentido de pertenencia hacia su ciudad. El desafío va más allá de construir: requiere formar ciudadanos que cuiden y valoren lo que tienen.
Cartagena avanza en infraestructura. La Alcaldía, bajo la dirección del alcalde Dumek Turbay, acaba de entregar a la comunidad la primera fase del Complejo Nuevo Chambacu, un espacio deportivo pensado para las ligas menores que despertó fervor y entusiasmo en los ciudadanos. No es el único proyecto: cada semana en las diferentes localidades llegan nuevas calles pavimentadas, escuelas, parques y obras que transforman el rostro de la ciudad.
Pero hay un problema que el columnista Bernardo Romero Parra observó de cerca en la inauguración del Chambacu. Apenas la empresa de aseo Pacaribe terminaba de recoger los desechos en el frente de la carrera 14, personas sin escrúpulos volvían a botar bolsas de basura y otros elementos que contaminaban nuevamente el sector. Una acción que deja una pregunta incómoda: ¿de qué sirven las nuevas obras si no cuidamos lo que tenemos?
Según Romero Parra, falta algo fundamental que acompañe este proceso de transformación urbana: acciones pedagógicas de formación ciudadana. No basta construir si los habitantes no se sienten parte de lo que están recibiendo. Aquí entra en juego lo que él llama sentido de pertenencia, ese orgullo y satisfacción que siente una persona por hacer parte de un territorio, reconociendo como propios los valores, la historia y la cultura que la definen.
El columnista recurre a definiciones que muestran qué elementos hacen que ese sentido de pertenencia sea real. Habla de afecto como "el vínculo emocional y el aprecio sincero hacia los demás miembros del grupo", de apoyo, comprensión, placer en compartir espacios, conocimiento entre habitantes, reconocimiento de cada persona y la inspiración para crecer juntos.
Lo que propone es claro: Cartagena tiene el material para ser una superciudad, pero necesita que sus habitantes crean que esa ciudad también es suya. Si todos los cartageneros sintieran ese sentido de pertenencia, contribuirían al cuidado y conservación del patrimonio que se está renovando. Sin ese compromiso personal, las obras más hermosas terminan descuidadas. El desafío entonces no es solo construir más, sino formar ciudadanos que amen lo que construyen.
Fuente original: Las Noticias Cartagena