Carrotanque se volcó en variante Cajicá-Zipaquirá: cierran vía y combustible llega a quebrada

En la madrugada se volcó un vehículo cisterna que transportaba gasolina y ACPM en la variante Cajicá-Zipaquirá, obligando al cierre total de la vía. El derrame de combustible alcanzó la quebrada de la Cruz y las autoridades activaron protocolos de emergencia. Se recomendó a los residentes mantener puertas y ventanas cerradas y usar tapabocas si perciben olores fuertes.
Un accidente con consecuencias serias se presentó sobre la 1 de la madrugada cuando un carrotanque que transportaba gasolina y ACPM se volcó en la variante con sentido hacia Zipaquirá. El incidente activó de inmediato un operativo interinstitucional para controlar lo que se convirtió en una emergencia ambiental y vial de importancia para la región.
Bomberos Oficiales de Cajicá, Policía Nacional de Tránsito, Gestión del Riesgo, la Secretaría de Salud y la concesión Accenorte llegaron al lugar para atender la situación. Adicionalmente, el CRUE Departamental fue activado para monitorear cómo se desarrollaba el evento y coordinar las acciones necesarias. Lo que los equipos de emergencia encontraron no era menor: el vertimiento de combustible había alcanzado la quebrada de la Cruz, afectando la calidad del agua en esa zona.
Por seguridad, la variante fue cerrada completamente en ambos sentidos desde la glorieta de la Universidad Militar hasta la entrada a Granjitas. Esto obligó a que los conductores buscaran rutas alternas para continuar con sus desplazamientos. La medida era necesaria no solo por el riesgo vial sino también por la contaminación que el derrame representaba para la zona.
Las autoridades emitieron recomendaciones preventivas dirigidas a los habitantes de sectores cercanos como Rincón Santo y Quebrada de la Cruz. Pidieron a la comunidad mantener ventanas y puertas cerradas para evitar que los olores derivados del combustible entraran a las viviendas, y recomendaron el uso de tapabocas en caso de percibir emanaciones fuertes.
También orientaron a los ciudadanos sobre qué hacer si presentaban síntomas como mareo o dolor de cabeza. En esos casos, las personas podían comunicarse a la línea 123 para recibir orientación médica y saber si requerían atención especializada. Esta medida buscaba prevenir complicaciones de salud entre la población más cercana al sitio del accidente.
Fuente original: El Tiempo - Bogotá