CAR restringe agua a embotelladora Coca-Cola en La Calera por sequía crítica

La Corporación Autónoma Regional de Cundinamarca decidió suspender y reducir significativamente el acceso al agua de la planta embotelladora de Coca-Cola Indega en La Calera debido a los bajos niveles en los embalses y la sequía que afecta la región. La medida prioriza el consumo humano y el abastecimiento de acueductos sobre los usos industriales. La empresa deberá comprar y restaurar hectáreas de páramo, además de implementar programas educativos con las comunidades locales para proteger la biodiversidad.
En medio de una de las sequías más críticas que enfrenta el centro del país, la Corporación Autónoma Regional de Cundinamarca tomó la decisión de restringir significativamente el acceso al agua para la planta embotelladora de Coca-Cola Indega, ubicada en La Calera. La medida representa un punto de quiebre en el manejo de los recursos hídricos en la región y refleja la urgencia de proteger el agua destinada al consumo de la población.
Alfred Ballesteros, director de la CAR, fue claro en los argumentos detrás de esta decisión sin precedentes. Según el funcionario, después de visitas técnicas y un seguimiento riguroso a las fuentes hídricas, se evidenció una disminución crítica en los caudales de la cuenca del río Teusacá. "La prioridad constitucional y legal es el consumo humano. Ante un escenario de estrés hídrico como el que vivimos, no es posible permitir que el agua se destine a procesos industriales mientras las comunidades enfrentan racionamientos", señaló Ballesteros. La medida establecida implica la suspensión inmediata de la captación de cuatro manantiales que la empresa venía usando, y en los cuatro restantes se redujo el caudal de 3,23 a 1,9 litros por segundo, además de limitar el permiso a cinco años en lugar de los diez que solicitaba.
Más allá de las restricciones de agua, la CAR impuso condiciones adicionales para que Indega pueda continuar operando. La empresa tiene la obligación de comprar y recuperar ecológicamente 53,4 hectáreas en zonas de páramo y ecosistemas de alta montaña. En estos terrenos deberá ejecutar planes de restauración usando vegetación propia de la región para recuperar el equilibrio ambiental del área.
Además de estas medidas, la embotelladora deberá implementar un plan de integración comunitaria orientado a la protección de la biodiversidad local. Esto incluye programas educativos dirigidos a instituciones educativas de la microcuenca San Lorenzo, con el objetivo de que los habitantes de la zona se involucren activamente en la preservación de las especies de flora y fauna de su entorno.
La CAR advirtió que esta decisión no es exclusiva para Coca-Cola. La entidad se encuentra revisando otras concesiones industriales en la cuenca alta del río Bogotá y en zonas de influencia de los embalses del Sistema Chingaza. Esta acción indica que la autoridad ambiental evalúa una política más rigurosa sobre el uso industrial del agua en tiempos de escasez hídrica en toda la región.
Se espera que en las próximas horas la compañía emita un comunicado oficial sobre cómo esta restricción afectará su operación y cuáles serán los ajustes en su cadena de suministro para cumplir con la normativa ambiental vigente.
Fuente original: El Tiempo - Vida