CAR restringe agua a embotelladora Coca-Cola en La Calera por sequía

La Corporación Autónoma Regional de Cundinamarca suspendió el acceso a cuatro manantiales para la planta embotelladora Indega de Coca-Cola en La Calera, reduciendo también el caudal en los manantiales restantes. La decisión responde a la crisis de sequía que afecta la cuenca del río Teusacá y los embalses del sistema Chingaza. La empresa deberá comprar y restaurar 53,4 hectáreas de páramo como compensación ambiental.
Ante una sequía sin precedentes que ha dejado los embalses del centro del país en niveles críticos, la Corporación Autónoma Regional de Cundinamarca tomó una decisión histórica: restringir significativamente el acceso al agua para la planta embotelladora Indega de Coca-Cola ubicada en La Calera. La medida busca garantizar que el agua disponible llegue prioritariamente a los hogares de la región y a la red de acueducto de Bogotá, en lugar de destinarse a procesos industriales.
Alfred Ballesteros, director de la CAR, justificó la decisión explicando que después de visitas técnicas y análisis riguroso de las fuentes hídricas, se evidenció una disminución crítica en los caudales. "La prioridad constitucional y legal es el consumo humano. Ante un escenario de estrés hídrico como el que vivimos, no es posible permitir que el agua se destine a procesos industriales mientras las comunidades enfrentan racionamientos", señaló la autoridad ambiental. La resolución establece que en periodos de escasez extrema, las concesiones de agua para uso industrial deben suspenderse o limitarse de manera significativa.
La restricción obliga a suspender inmediatamente la captación de los manantiales 1, 2, 3 y 4 que venía usando la embotelladora. En los cuatro manantiales restantes, la CAR redujo el caudal permitido de 3,23 a 1,9 litros por segundo y limitó el permiso a cinco años en lugar de los diez que tenía. Esta medida afectará la capacidad de producción de la planta, una de las principales fuentes de agua embotellada de Coca-Cola en Colombia.
Como compensación ambiental, la empresa tiene la obligación de adquirir y restaurar 53,4 hectáreas en zonas de páramo y ecosistemas de alta montaña. En estos terrenos deberá ejecutar planes de recuperación ecológica usando vegetación nativa de la región para restaurar el equilibrio ambiental. Además, se estableció un programa de educación ambiental dirigido a instituciones educativas de la microcuenca San Lorenzo, para que los habitantes se involucren activamente en la preservación de la flora y fauna local.
La CAR advirtió que esta restricción no es exclusiva para Coca-Cola. La entidad está revisando otras concesiones industriales en la cuenca alta del río Bogotá y en zonas de influencia de los embalses del sistema Chingaza. Se espera que en las próximas horas la empresa emita un comunicado sobre cómo implementará los cambios necesarios para cumplir con la nueva normativa ambiental.
Fuente original: El Tiempo - Vida