Candidatos presidenciales tienen poco tiempo para recorrer el país antes de la primera vuelta
Con menos de dos meses después de Semana Santa, los candidatos enfrentan el reto de llegar a apenas el 10% del territorio nacional en una carrera que se decide entre grandes ciudades y municipios capitales. De los 41 millones de colombianos habilitados para votar, históricamente participa menos del 50%, y las encuestas ya perfilan una posible segunda vuelta entre candidatos de los extremos ideológicos. El tiempo apremia y la geografía electoral obliga a priorizar zonas urbanas sobre municipios más pequeños y remotos.
La cuenta regresiva para la primera vuelta presidencial comienza después de que finaliza la Semana Santa, dejando a los candidatos con menos de dos meses para desplegar sus campañas en un territorio enormemente fragmentado. Colombia tiene 32 departamentos y 1.113 municipios de distintos tamaños, pero los aspirantes a la presidencia visitarán, si acaso, apenas el 10% de este extenso mapa electoral. La realidad obliga: concentran sus esfuerzos en los distritos, municipios capitales y ciudades de primera, segunda y tercera categoría, donde residen municipios con más de 30 mil ciudadanos con derecho a voto.
Las cifras electorales muestran un cuadro complejo. Están habilitados para votar 41.287.084 colombianos, pero históricamente menos del 50% asiste a las urnas, lo que significa que en primera vuelta difícilmente se superan los 20 millones de votos. Las visitas de los candidatos serán breves y muchas veces restringidas por razones de seguridad. Hay zonas donde ciertos partidos políticos están vetados o enfrentan amenazas de organizaciones delincuenciales que operan en al menos 270 municipios, donde grupos de guerrilla, clanes, paramilitares y delincuencia común mantienen presencia vinculada al narcotráfico y actividades criminales.
La carrera presidencial arrancó con 14 candidatos inscritos, aunque comenzó con más de cien aspirantes. Uno de los cambios más relevantes fue la renuncia de Clara López a su candidatura presidencial para unirse a la campaña del Pacto Histórico, apoyando a Iván Cepeda Castro. Fue la primera vez que se inscribieron 14 candidatos de diferentes partidos en la historia reciente del país, reflejando una búsqueda de alternativas electorales distintas a las tendencias tradicionales.
Sin embargo, el peso de las encuestas y la publicidad comercial determina buena parte de la carrera. Las empresas de mercadotecnia manejan las campañas con encuestas que, según la perspectiva de algunos analistas, favorecen a quienes las financian. De los 14 candidatos en contienda, apenas cinco reciben cobertura significativa en los medios de comunicación. Los pronósticos apuntan hacia una segunda vuelta entre Iván Cepeda del Pacto Histórico, respaldado por la izquierda y sectores populares, frente a Paloma Valencia del Centro Democrático, que encabeza una coalición multipartidista de centro derecha que reúne a liberales, conservadores, la U, Cambio Radical y otras agrupaciones tradicionales.
Lo que preocupa a muchos observadores es que nuevamente la decisión presidencial podría recaer en candidatos de los extremos ideológicos, lo que sugiere que el país continuará con ciclos de polarización y confrontación entre Gobierno y oposición. Esta dinámica ha dejado un rastro de endeudamiento, corrupción y falta de controles institucionales que frenen a los gobernantes.
El sistema electoral colombiano enfrenta desafíos profundos. Más de la mitad de los ciudadanos no participa en las elecciones, con o sin justificación, mientras que las prácticas de compraventa de votos persisten con impunidad. Estos factores combinados, sumados a la influencia de encuestas que parecen predeterminar resultados antes de que se vote en primera vuelta, crean un escenario donde la capacidad real de los ciudadanos para elegir libremente queda en entredicho.
Fuente original: Diario del Norte
