Campesinos de Yolombó cruzan puentes de emergencia tras colapso por lluvias
En Yolombó, Antioquia, dos puentes colapsaron por las fuertes lluvias dejando varias veredas aisladas hace casi un mes. Los campesinos han improvisado estructuras de madera y sacos de arena para cruzar, pero sin condiciones de seguridad. Las autoridades declararon calamidad pública y trabajan en reparaciones que se estiman en 1.600 millones de pesos para el sector de Remolino.
En las veredas rurales de Yolombó, en Antioquia, cada cruce es un acto de fe. Hace casi un mes, dos puentes colapsaron por las lluvias en los sectores de Remolino y El Atajo, dejando a la comunidad campesina sin opciones. Lo que quedó fueron estructuras improvisadas: tablones de madera, sacos de arena y la ingeniosidad de una gente que no tuvo más remedio que inventarse una solución para no quedarse completamente atrapada.
El puente de El Atajo fue parcialmente reparado por los mismos habitantes, pero los trabajos son temporales y frágiles. Nadie se engaña: cruzar por allí sigue siendo riesgoso. En el caso de Remolino, la cosa es aún más grave. Ese puente conecta alrededor de 12 veredas y es usado por más de 2.000 personas diariamente. Sin él, cientos de familias dependen de pasos improvisados para sacar sus productos al mercado, para ir al médico, para vivir.
Los riesgos son reales y están presentes en cada travesía. Hay registros de vehículos de carga que deben cruzar con los pasajeros bajados, para no sobrecargar las estructuras frágiles. Mientras otros guían el paso desde el otro lado. Es un ejercicio diario de precaución que la comunidad quisiera dejar atrás, pero por ahora es su única opción.
Frente a la emergencia, el municipio declaró calamidad pública, un paso que permite agilizar las gestiones para recuperar la infraestructura. Las autoridades informan que se adelantan obras: en Remolino se espera una inversión cercana a los 1.600 millones de pesos, mientras que El Atajo tendría una reparación parcial antes de finalizar el mes. Son promesas que la comunidad recibe con esperanza, pero también con cierta incertidumbre.
Mientras avanzan los trámites administrativos, los campesinos siguen viviendo en la incertidumbre. Cada día que pasa es un día más dependiendo de soluciones temporales que no garantizan nada. La comunidad sabe que necesita más que promesas: necesita que esos puentes vuelvan a funcionar como corresponde, para que sus vidas dejen de estar en riesgo cada vez que necesitan conectarse con el resto del municipio.
Fuente original: Minuto30

