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Caída de Bancolombia expone la fragilidad de la tecnología que sostiene el comercio colombiano

Fuente: El Colombiano - Negocios
Caída de Bancolombia expone la fragilidad de la tecnología que sostiene el comercio colombiano
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Las interrupciones en Bancolombia entre el 22 y 24 de febrero dejaron sin operar operaciones por más de 5.000 millones de pesos, afectando directamente a miles de pequeñas empresas que dependían de esos recursos para pagar nómina y proveedores. El incidente reveló un problema más profundo: los bancos están pegados con sistemas antiguos y nuevos simultáneamente, creando riesgos cuando algo falla. Expertos advierten que el país necesita invertir en protecciones tecnológicas más robustas, porque la infraestructura financiera ya es tan crítica como las carreteras o la energía eléctrica.

Cuando Bancolombia se cayó hace dos semanas, no fue solo un incidente técnico molesto. Para miles de micro, pequeñas y medianas empresas en Colombia, fue como si alguien hubiera cerrado la llave del grifo por el cual corre el dinero. Sin ese flujo, los dueños no podían pagar nómina, los proveedores no recibían sus recursos y los inventarios se quedaban congelados. En una economía donde todo se mueve digitalmente, cada hora de inactividad es dinero real que deja de circular.

La empresa Platam, que se dedica a facilitar liquidez para mipymes, no pudo ejecutar operaciones superiores a 5.000 millones de pesos durante el apagón. Eso significa que decenas o cientos de pequeños negocios se quedaron sin aire en el bolsillo justo cuando más lo necesitaban. Nicolás Villa, CEO de Platam, lo explicó así: "En una economía digital, cada transacción representa más que un movimiento financiero: es inventario que rota, nómina que se paga, proveedores que reciben recursos. Cuando el sistema se detiene, el impacto es inmediato para miles de empresas. Esto es un recordatorio de que la infraestructura financiera es hoy infraestructura estratégica del país".

Lo que pasó en Bancolombia destapó un problema que no es nuevo pero cada vez es más peligroso: la deuda técnica. Imagina que durante décadas los bancos construyeron sistemas financieros robustos para la época. Ahora, esos sistemas viejos conviven con capas nuevas de tecnología diseñadas para funcionar en tiempo real, conectadas entre sí y manejando millones de transacciones simultáneas. Es como tener un edificio antiguo al que le están metiendo sistemas eléctricos, de agua y climatización modernos, todo funcionando al mismo tiempo sin poder parar ni un segundo. Cuando algo falla en una parte, puede causar un efecto dominó en toda la estructura.

Este no es un problema exclusivo de Colombia. En todo el mundo, los bancos enfrentan el mismo dilema: cómo modernizar la tecnología que sostiene la economía sin que se caiga el sistema mientras lo hacen. Villa comparó el desafío así: "El reto de modernizar sistemas financieros es comparable a actualizar la tecnología de un avión en pleno vuelo: no se puede detener la operación mientras se realiza la transformación. Requiere planeación, inversión sostenida y visión de largo plazo. Es un desafío compartido por toda la industria".

Colombia ha avanzado mucho en los últimos diez años en digitalización e inclusión financiera. Más gente que nunca tiene acceso a servicios bancarios digitales y todo se mueve más rápido. Pero el siguiente paso es garantizar que esa infraestructura sea más resistente. Eso significa construir sistemas de respaldo (redundancia operativa), tener planes de emergencia claros cuando algo falla, y que los bancos, supervisores y empresas de tecnología trabajen coordinados para anticipar problemas.

Lo que sucedió entre el 22 y 24 de febrero fue más que un apagón molesto. Fue un recordatorio de que, en una economía moderna, la infraestructura financiera es tan crítica como las carreteras o la energía eléctrica. Cuando se daña, el país entero siente las consecuencias. Por eso fortalecer la capacidad del sistema para responder ante emergencias y adaptarse rápidamente no es una inversión opcional: es una prioridad para que Colombia siga creciendo sin sobresaltos.

Fuente original: El Colombiano - Negocios

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