Bogotá se paralizó por lluvia torrencial: vehículos atrapados en agua y TransMilenio en colapso

Una lluvia acompañada de granizo golpeó Bogotá el lunes por la tarde, dejando varios sectores inundados y la movilidad colapsada. En solo dos horas cayeron 56 milímetros de lluvia, cantidad suficiente para llenar 22 piscinas olímpicas. Un automóvil quedó atrapado en el deprimido de la calle 94 cubierto hasta el 80 por ciento por agua, mientras TransMilenio tuvo que suspender servicios en algunas estaciones.
La tarde del lunes fue de caos en Bogotá. Una lluvia torrencial acompañada de granizo azotó la ciudad y dejó un rastro de inundaciones que paralizó buena parte de la capital. Las imágenes que circularon por redes sociales mostraban la crudeza del momento: vehículos atrapados en deprimidos convertidos en pequeñas piscinas, con el agua cubriendo hasta el 80 por ciento de los carros. En el deprimido de la calle 94 con carrera 9, los bomberos tuvieron que rescatar a una persona que quedó atrapada en su vehículo mientras las aguas negras subían sin control.
La lluvia no fue pareja en toda la ciudad. Usaquén, Suba, Chapinero, San Cristóbal, Ciudad Bolívar y Usme fueron los sectores que más sufrieron con el aguacero. En esas zonas, los conductores apenas podían avanzar mientras esperaban que el diluvio cediera un poco para poder continuar. Además de las inundaciones en calles y deprimidos, TransMilenio tuvo que entrar en crisis: cables caídos en la estación Avenida Jiménez obligaron a suspender servicios temporalmente y a hacer contraflujo con los buses, afectando aún más la circulación de vehículos particulares. El caos se extendió a puntos como la carrera 9 con calles 113 y 117, y la calle 127 con carrera 9A, donde el agua se acumuló de manera peligrosa.
Los números hablan por sí solos. El Instituto Distrital de Gestión de Riesgos y Cambio Climático reportó que en apenas dos horas se acumularon aproximadamente 56 milímetros de lluvia. Para ponerlo en perspectiva, eso equivale a llenar completamente 22 piscinas olímpicas. La situación fue tan grave que el director Orlando Molano del Idiger tuvo que dirigirse personalmente al deprimido de la calle 94 con NQS. "Las lluvias de las últimas horas superaron la capacidad hidráulica de las bombas, que han estado operando de manera continua para controlar la situación", indicó la entidad.
Este aguacero llegó justo después de que el Ideam emitiera alertas rojas y naranjas "por el clima extremo" en el país. Las autoridades advirtieron sobre una probabilidad alta de deslizamientos de tierra en municipios de Antioquia, Caldas, Cauca, Chocó, Cundinamarca, Huila, Nariño, Putumayo, Santander, Tolima, Valle y Risaralda. Bogotá, al parecer, fue solo el primer golpe de este sistema climático amenazante.
La Alcaldía continúa monitoreando los puntos más críticos para intentar normalizar la movilidad cuanto antes, tanto en las calles como en TransMilenio. Pero el mensaje quedó claro: la ciudad debe estar preparada para estos eventos extremos que cada vez parecen más frecuentes.
Fuente original: El Colombiano - Colombia



