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Bogotá se desborda: los pueblos de alrededor se convierten en ciudades dormitorio sin estar preparados

Fuente: Portafolio - Economía
Bogotá se desborda: los pueblos de alrededor se convierten en ciudades dormitorio sin estar preparados
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Bogotá ya no aguanta más gente. Un estudio de Probogotá revela que la capital solo absorbió el 15% del crecimiento urbano de la región entre 1997 y 2024, mientras el resto se dispersó en municipios vecinos como Soacha, Chía y Mosquera. En los próximos 25 años se necesitarán 2,6 millones de viviendas nuevas, pero el problema es que estos pueblos no tienen la infraestructura ni la planeación para acogerlas, generando ciudades dormitorio sin servicios de calidad.

La capital colombiana enfrenta un problema de tamaño: simplemente ya no cabe más gente dentro de sus límites. Según el análisis "Huella Urbana" de Probogotá, Bogotá ha perdido la capacidad de absorber su propio crecimiento. Eso significa que mientras miles de personas buscan vivir en la ciudad, no hay espacio ni oportunidad para ellos, así que se trasladan hacia los municipios alrededor: Soacha, Chía, Cajicá, Mosquera. Lo que antes era un fenómeno marginal se ha convertido en la forma principal en que crece la región.

Para entender la magnitud: entre 1997 y 2024, el área urbana de Bogotá y sus alrededores creció en 39.343 hectáreas. Pero Bogotá solo contribuyó con el 15% de ese crecimiento. El 85% restante quedó distribuido entre municipios vecinos que no estaban preparados para recibirlo. Estos pueblos ahora funcionan como extensiones residenciales de la capital: el 83% de los viajes diarios de sus habitantes tienen como destino Bogotá. Viven allá porque es más barato, pero trabajan, estudian y se atienden en la ciudad. Son ciudades dormitorio.

El desafío que viene es abrumador. En los próximos 25 años será necesario construir cerca de 2,6 millones de viviendas nuevas, lo que equivale a 82.700 unidades cada año. Eso es 1,5 veces más de lo que actualmente se construye. Pero aquí está el problema real: ese crecimiento no se está planeando ni ordenando. El 43% de los municipios vecinos no ha actualizado sus planes de ordenamiento territorial, y el 33% tiene planes que tienen más de 20 años de antigüedad. El territorio crece más rápido de lo que se planifica.

El resultado es caótico. El 12% de la expansión urbana ya ocurre en zonas que deberían estar protegidas ambientalmente. Las ciudades dormitorio tienen apenas 2 metros cuadrados de espacio público por habitante, cuando los estándares internacionales recomiendan mucho más. Los servicios de salud, educación y deporte están concentrados en Bogotá, dejando a estos municipios en desventaja. Y lo más grave: los asentamientos informales, aquellos barrios que crecen sin permiso del Estado, pasarán de ocupar 1.725 hectáreas hoy a más de 8.400 hectáreas en 2050, especialmente en Soacha.

Probogotá advierte que "cuando el crecimiento no está acompañado por instrumentos locales actualizados, capacidad de gestión y reglas claras para ordenar la expansión, las presiones terminan desplazándose hacia los bordes más frágiles del territorio". Dicho de otra forma: como nadie ordena el crecimiento, termina reproduciéndose en las zonas más pobres y vulnerables. La Sabana de Bogotá se consolida como el vertedero del crecimiento que la capital no puede sostener, pero sin los recursos institucionales para hacerlo de forma ordenada. El resultado es una región que crece más por inercia que por diseño, con todas las consecuencias que eso trae para el bolsillo y la calidad de vida de quienes viven allí.

Fuente original: Portafolio - Economía

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