Bogotá albergará debates cruciales sobre cómo producir más medicinas en Colombia

En mayo próximo se realizarán en Bogotá dos encuentros latinoamericanos donde autoridades sanitarias, industria farmacéutica y académicos discutirán cómo reducir la dependencia de medicamentos importados. El problema es claro: Colombia gasta cada vez más en medicinas, pero el 84,5 por ciento de ese dinero va a productos traídos del exterior, generando vulnerabilidad en el sistema de salud. Los organizadores plantean que el medicamento debe ser considerado un asunto de soberanía nacional, como ya lo hacen las principales economías mundiales.
Colombia enfrenta una paradoja que preocupa a expertos en salud: mientras aumenta el gasto en medicamentos, la dependencia de compras internacionales crece y la capacidad productiva local se debilita. Precisamente para debatir esta situación, Bogotá será sede de dos encuentros estratégicos los días 4 y 5 de mayo de 2026, organizados por la Asociación de Industrias Farmacéuticas en Colombia (Asinfar) y el Instituto Nacional de Vigilancia de Medicamentos y Alimentos (Invima).
Los números revelan la magnitud del desafío. En 2025, el mercado farmacéutico colombiano movió 32,47 billones de pesos, pero la distribución muestra una concentración extrema. Aunque el 83 por ciento de las medicinas que se venden corresponden a fármacos económicos, estos apenas representan el 28 por ciento del gasto total. En cambio, un grupo reducido de medicamentos de alto costo, la mayoría importados, consume el 72 por ciento del dinero. La situación es más crítica aún en el sector institucional: los medicamentos extranjeros representan el 84,5 por ciento del valor de lo que compran las instituciones de salud, y cerca de la mitad de esas compras proviene de productos con un solo distribuidor disponible.
"El país enfrenta una distorsión estructural: mientras el gasto crece, la dependencia aumenta, el mercado se concentra y la capacidad productiva local pierde terreno", advierte el comunicado del encuentro. Esta concentración limita la capacidad del Estado para negociar mejores precios y expone al sistema a riesgos como el desabastecimiento o la volatilidad del mercado internacional, algo que se vuelve crítico en momentos de crisis sanitaria.
El primer evento, el 4 de mayo, será el Primer Diálogo Latinoamericano entre Autoridades Sanitarias e Industria Farmacéutica, enfocado en armonizar las regulaciones entre países y fortalecer la confianza entre agencias y productores. Al día siguiente ocurrirá el 3 Foro Farmacéutico Latinoamericano, que plantea el medicamento como un asunto de Estado y no solo como un producto comercial. Los temas a tratar incluyen la geopolítica del medicamento, cómo financiarlo de forma sostenible, la capacidad de producción local, la integración regional y la convergencia regulatoria.
Detrás de esta iniciativa hay una constatación global: las principales potencias económicas del mundo ya han dejado de ver el medicamento como un bien ordinario de comercio. Lo consideran estratégico para su soberanía. Por eso están reconfiguran sus cadenas de suministro y fortaleciendo la producción local. América Latina, en contraste, sigue fragmentada y vulnerable a presiones externas. Los organizadores prevén que del foro saldrá un Documento Marco de Reindustrialización Farmacéutica que sirva como hoja de ruta para Colombia y base de un eventual manifiesto latinoamericano por la autonomía sanitaria.
Carlos Francisco Fernández Rincón, presidente ejecutivo de Asinfar, fue directo en su mensaje: "Colombia no puede seguir discutiendo el acceso sin discutir la producción. La política farmacéutica es, ante todo, una decisión de Estado". El debate de fondo es si es posible garantizar que los colombianos accedan a medicinas asequibles y que el sistema de salud sea financieramente sostenible sin fortalecer la capacidad de producción nacional, o si ha llegado el momento de cambiar la estrategia.
Fuente original: El Tiempo - Salud