Bachilleres samarios sueñan con universidad: el reto es encontrar apoyo económico

Miles de estudiantes de grado once en Santa Marta se preparan para ingresar a la educación superior, enfocados en las pruebas Saber 11. Sus aspiraciones van desde Ingeniería Electrónica hasta Medicina, motivados por mejorar su calidad de vida y contribuir a la sociedad. El principal obstáculo que enfrentan es acceder a financiamiento que les permita costear una carrera universitaria.
En Santa Marta, cada año miles de jóvenes cierran un ciclo importante al graduarse como bachilleres. Para ellos, este logro es apenas el comienzo de otro camino: la educación superior. Entrar a una universidad para estudiar una carrera técnica, tecnológica o profesional representa la oportunidad de formarse como ciudadanos capacitados para trabajar y aportar a la sociedad.
En este último año escolar, la atención de los estudiantes está concentrada en las pruebas Saber 11, ese examen que la mayoría de universidades públicas y privadas exigen para seleccionar a sus aspirantes. Las clases se desarrollan desde plataformas digitales a través de videoconferencias debido a la pandemia, lo que significa que los jóvenes deben asumir mayor autonomía en su aprendizaje y depender más de herramientas tecnológicas.
Camila González, estudiante de la IED Francisco de Paula Santander, es un ejemplo de esa ilusión. "Mis expectativas son terminar el bachillerato, sacar un buen puntaje en el Icfes y entrar a una universidad como la Universidad del Norte. La carrera que yo elegí es Ingeniería Electrónica", comenta. Su objetivo es claro: tener una mejor calidad de vida a través de la formación profesional.
Sin embargo, el camino no es fácil para todos. Natalia Barrios, también estudiante de undécimo grado en la misma institución, pone el dedo en la llaga. Ella quiere estudiar odontología, pero señala que "ojalá se dieran unos parámetros claros y equitativos para el proceso de inscripción y selección, y que este último sea incluyente para la población con pocos ingresos económicos". El principal reto para estos jóvenes es precisamente encontrar apoyo y facilidades económicas del Estado que les abran las puertas a la educación superior.
La carrera de Medicina atrae especialmente a muchos bachilleres, a pesar de ser una de las más exigentes académicamente y las más costosas. Óscar Gutiérrez, vocero de su grado, quiere especializarse en Cirugía Plástica porque "más allá de lo estético creo que podría ayudar a muchas personas que tengan afecciones físicas que reduzcan su calidad de vida". Ithan Maya, otro estudiante, apunta sus miras a la Cardiología porque observa que "hoy en día la medicina en Colombia, no es que sea mala, sino que tiene muchos errores a la hora de la atención".
La ciudad ofrece más de 25 programas académicos diferentes entre sus universidades públicas y privadas. Además, existen programas de apoyo financiero de universidades y entidades gubernamentales como el Icetex que pueden ayudar a estos jóvenes a alcanzar su sueño. La Universidad del Magdalena, por ejemplo, admitió 1.365 estudiantes nuevos en el semestre 2019-II y actualmente cuenta con más de 15.948 estudiantes de pregrado.
Fuente original: Periódico La Guajira


