Aún hay incertidumbre sobre la intensidad de El Niño que llegaría a Colombia en 2026

Los pronósticos internacionales confirman que El Niño es probable para mediados de año en Colombia, pero los expertos advierten contra hablar de un "superfenómeno" sin evidencia científica. La directora del Ideam explica que la incertidumbre actual es normal en esta época y que falta claridad sobre la intensidad del fenómeno. En el país, El Niño típicamente reduce las lluvias en regiones Caribe, Andina y Pacífica, con impactos potenciales en agua, energía y agricultura.
Mientras crece la especulación en Colombia sobre un posible "superfenómeno" de El Niño, las autoridades científicas piden prudencia. Los datos internacionales confirman que el fenómeno es probable, pero aún no determinan con certeza qué tan intenso será. Ghisliane Echeverry Prieto, directora del Ideam, fue clara al respecto: "No es una postura de las autoridades, es lo que dice la ciencia", refiriéndose a la incertidumbre que rodea los modelos climáticos actuales.
El más reciente informe de la NOAA, la agencia de meteorología de Estados Unidos, establece que las condiciones actuales apuntan a una transición desde La Niña hacia un estado neutral en los próximos meses. Luego, existe una probabilidad del 62 por ciento de que El Niño se presente entre junio y agosto de 2026 y continúe al menos hasta finales del año. Sin embargo, el reporte no especifica la magnitud que tendría este evento, un aspecto fundamental para entender sus consecuencias.
Echeverry explicó que esta falta de precisión no es excepcional. Se trata de un fenómeno conocido como "barrera de la primavera" que afecta todos los años los modelos de predicción en esta época. "Todos los años es igual. Este año no es la excepción. Por eso se habla de incertidumbre, pero seguramente en los próximos días ya estaremos cerca de superar esa barrera y tendremos mucha más certeza", indicó. La funcionaria pidió cuidado con las voces que anticipan un evento extremo, sugiriendo que algunos modelos podrían estar sobreestimando los resultados.
Para clasificar El Niño, los científicos miden la anomalía de temperatura en el océano Pacífico. Un aumento entre 0,5 y 1 grado Celsius se considera débil; entre 1 y 1,5 grados, moderado; entre 1,5 y 2 grados, fuerte; y por encima de 2 grados se habla de un "superniño". Estos eventos extremos han sucedido en el pasado, pero son poco frecuentes, y por ahora la ciencia no respalda esa posibilidad.
En Colombia, la llegada de El Niño históricamente significa menos lluvia en amplias zonas del país, particularmente en las regiones Caribe, Andina y Pacífica. Zonas como la Orinoquía y la Amazonía típicamente experimentan impactos menores. Los efectos finales dependen de varios factores: cuánto dure el fenómeno, cuándo se consolide durante el año y las condiciones previas del territorio. Un evento moderado pero prolongado puede causar más daño que uno fuerte pero breve.
Echeverry también advirtió que el contexto actual es diferente al de décadas pasadas. "No es lo mismo un fenómeno de El Niño hace 40 o 50 años que uno hoy", señaló, mencionando el aumento de la temperatura global. Esto significa que incluso un El Niño débil podría generar impactos significativos en sectores vulnerables como el agua, la energía y la agricultura. El riesgo de desabastecimiento de agua es alto en periodos de altas temperaturas, mientras que la energía enfrenta retos por la dependencia de hidroeléctricas, y la agricultura puede sufrir con la combinación de sequía, calor y heladas.
La recomendación de los expertos es mantenerse atentos sin llegar a conclusiones anticipadas. "Lo mejor es la prudencia y hablar desde la ciencia", concluyó Echeverry. Los próximos días serán determinantes para superar la incertidumbre estacional y tener pronósticos más precisos sobre lo que traerá el segundo semestre del año.
Fuente original: El Tiempo - Vida