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Artemis II explorará la cara oculta de la Luna, zona clave para entender los orígenes del sistema solar

Fuente: El Tiempo - Vida
Artemis II explorará la cara oculta de la Luna, zona clave para entender los orígenes del sistema solar
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La misión Artemis II realiza hoy un sobrevuelo por el hemisferio lunar que nunca vemos desde la Tierra. Durante este trayecto, la nave Orion perderá comunicación con el control de misión por varios minutos, una situación prevista y necesaria. El lado oculto de la Luna conserva un registro geológico de miles de millones de años que revela información valiosa sobre la formación temprana del sistema solar.

Durante años, la cara oculta de la Luna ha alimentado toda clase de teorías conspirativas. Pero hoy la misión Artemis II trae la atención de vuelta a lo que realmente importa: una región fundamental para comprender cómo se formó nuestro sistema solar hace miles de millones de años.

La tripulación a bordo de la nave Orion realizará un sobrevuelo lunar que incluye el tránsito por el hemisferio que nunca es visible desde la Tierra. Este momento representa uno de los puntos más críticos del viaje, porque cuando la nave queda detrás del satélite, pierde toda comunicación con el control de misión durante varios minutos. No hay nada de qué preocuparse: esto es completamente esperado en este tipo de trayectorias espaciales.

El lado oculto de la Luna es radicalmente diferente al que conocemos. Mientras la cara visible presenta llanuras volcánicas amplias conocidas como "mares lunares", el hemisferio opuesto es un terreno mucho más antiguo, cubierto casi por completo de cráteres. Los científicos explican esta diferencia por la composición de la corteza lunar: en el lado oculto es mucho más gruesa, lo que impidió que el material volcánico rellenara los impactos de meteoritos. Como resultado, quedó preservado un registro geológico de miles de millones de años.

La formación más notable del lado oculto es la cuenca Polo Sur-Aitken, una de las estructuras de impacto más grandes del sistema solar con aproximadamente 2.500 kilómetros de diámetro y hasta ocho kilómetros de profundidad. Su origen se remonta a más de 4.000 millones de años, en una época muy temprana de la formación planetaria.

La pérdida de comunicaciones que experimenta Artemis II tiene una explicación clara: debido a la gravedad, la Luna siempre muestra la misma cara hacia la Tierra, por lo que el hemisferio opuesto bloquea cualquier señal. Pero esta "zona de silencio" no solo representa un desafío técnico, sino una oportunidad. Precisamente porque está aislada de las interferencias terrestres, algunos investigadores han propuesto instalar radiotelescopios en esta región, lo que permitiría captar señales muy débiles del universo que de otro modo serían imperceptibles.

Fuente original: El Tiempo - Vida

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