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Artemis II abre el camino: qué espera la humanidad en la próxima etapa de la exploración lunar

Fuente: El Tiempo - Vida
Artemis II abre el camino: qué espera la humanidad en la próxima etapa de la exploración lunar
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La cápsula Orion regresó exitosamente a la Tierra después de validar en el espacio profundo todos los sistemas clave para futuras misiones lunares. La Nasa cambió sus planes y trasladó el primer alunizaje humano de Artemis III a Artemis IV, programado para 2028, cuando dos astronautas pisarán el polo sur lunar. Desde entonces, se esperan misiones anuales a la Luna con el objetivo de establecer una base permanente en su superficie.

El retorno de la cápsula Orion después de viajar más de un millón de kilómetros alrededor de la Luna marcó un punto de inflexión en la exploración espacial humana. La nave soportó una reentrada a 40.000 kilómetros por hora, con temperaturas en su escudo térmico cercanas a los 2800 grados Celsius, demostrando que la tecnología para viajes más allá de la órbita terrestre funciona. Con este éxito, Artemis II no solo cumplió su misión, sino que validó en el espacio profundo los sistemas de soporte vital, propulsión, energía y navegación que serán esenciales para las próximas décadas.

Durante el viaje, la tripulación alcanzó una distancia de aproximadamente 406.800 kilómetros desde la Tierra, superando el récord histórico de distancia alcanzada por seres humanos. A esa lejanía, la señal de radio tarda alrededor de 1,3 segundos en viajar en una sola dirección, lo que evidencia cuán lejos hemos llegado. Estos datos no son solo números: demuestran que la arquitectura básica para transportar humanos hacia la Luna funciona de manera integrada.

Lo que viene después ha cambiado más de lo que muchos esperaban. En febrero de 2026, la Nasa reorganizó su programa y decidió trasladar el primer alunizaje humano de Artemis III a Artemis IV. Artemis III, lanzada el próximo año, será una misión en órbita terrestre baja donde se probarán los encuentros y acoplamientos entre Orion y los módulos de alunizaje que están desarrollando SpaceX y Blue Origin. Es un paso intermedio que no puede saltarse. Artemis IV, programado para 2028, será la primera misión de aterrizaje lunar del programa, con cuatro astronautas en Orion, de los cuales dos descenderán a la superficie lunar. Será la primera vez en 56 años que seres humanos pisen la Luna, y la primera vez que una mujer deje su huella en la superficie lunar.

El destino elegido no es casual: el polo sur de la Luna. En esa región existen cráteres permanentemente en sombra donde se han detectado depósitos de hielo de agua. Estas zonas alcanzan temperaturas inferiores a 240 grados bajo cero, lo que permite que el hielo se preserve durante millones de años. Este recurso es fundamental porque puede convertirse en agua potable, oxígeno y combustible para cohetes, abriendo la posibilidad de una presencia humana sostenida que no dependa completamente del suministro desde la Tierra. El objetivo declarado de la Nasa ya no es simplemente regresar a la Luna, sino ir para quedarse, construyendo directamente una base en la superficie lunar.

A partir de Artemis V, la agencia espera lanzar misiones lunares con una cadencia anual, lo que representaría un cambio histórico en la relación de la humanidad con su satélite natural. Mientras tanto, otros actores avanzan en la carrera espacial. China ha logrado hitos como el alunizaje en la cara oculta de la Luna en 2019 y el retorno de muestras lunares en 2020, con planes de llevar astronautas a la Luna antes de finalizar esta década.

Para un país como Colombia, este momento abre preguntas importantes. El talento y la formación en ciencias existen, e incluso hay experiencia en áreas que podrían contribuir al desarrollo espacial. Sin embargo, la incertidumbre actual en la inversión científica genera dudas sobre el papel que el país quiere desempeñar. Participar en la exploración espacial puede tomar muchas formas: contribuir en redes de observación, desarrollar capacidades en análisis de datos o integrarse a cadenas de valor de la economía espacial que ya está creciendo. La pregunta permanece abierta, menos relacionada con capacidad tecnológica y más con la voluntad de participar en ese futuro.

Fuente original: El Tiempo - Vida

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