Antioquia crea empleo a ritmo de potencia, pero deja a sus pueblos fuera del juego

Antioquia lidera la generación de empleo en Colombia con 3,3 millones de personas ocupadas a mediados de 2025, superando a otras grandes ciudades. Sin embargo, esta prosperidad se concentra en Medellín y su valle, mientras que en zonas rurales como el Bajo Cauca y Suroeste apenas llega al 10% de formalidad. El departamento enfrenta para 2026 el reto de transformar empleo precario en trabajo de calidad y conectar el éxito urbano con el desarrollo provincial.
Antioquia cierra 2025 escribiendo una historia laboral contradictoria. Por un lado, el departamento se posiciona como el campeón nacional en creación de empleo, con un crecimiento del 5% que casi dobla el promedio del país. Por el otro, esa fortaleza se concentra tanto en Medellín que deja fuera del banquete a la mayoría de las regiones. Es como si el progreso se detuviera en los límites del Valle de Aburrá.
El informe de la Mesa del Empleo de Antioquia, que reúne a instituciones como Comfama, Comfenalco, la Cámara de Comercio y Antioquia Cómo Vamos, muestra que durante el primer semestre del año pasado el departamento alcanzó 3 millones 330 mil personas ocupadas. Medellín y su área metropolitana protagonizaron este éxito con un crecimiento del 5,6% en empleo, mientras Bogotá apenas llegó al 1,4% y hasta registró caídas en el empleo formal dependiente. En puestos de trabajo de mejor calidad, la capital antioqueña disparó un 6,8%.
Pero ahí empieza el abismo. El empleo asalariado y formal crece al 7,4% en el centro urbano, pero se desmorona en el resto del departamento con una caída del 1,9%. Para compensar, la gente en zonas rurales se lanza al trabajo por cuenta propia, el famoso rebusque, con un aumento del 15,6% que suena bien en los números pero esconde precariedad y vulnerabilidad. En Medellín, cerca del 40% de la población en edad de trabajar tiene un empleo formal. En el Bajo Cauca, Suroeste y Occidente, esa cifra no llega ni al 10%.
Las grandes empresas fueron el motor real del crecimiento, aumentando su contratación en un impresionante 16,7%, aunque las microempresas siguen siendo el colchón de casi 1,9 millones de trabajadores. Tres sectores explican el 60% del empleo generado: agricultura, industria manufacturera y comercio. La construcción, otro tema preocupante, fue el único sector importante que registró caídas tanto en ocupación como en afiliación formal.
Las mujeres también ven limitadas sus oportunidades. Mientras hay 0,85 mujeres afiliadas a cajas de compensación por cada hombre en Medellín, en el Bajo Cauca esa proporción baja a 0,64. Antioquia en general registra 0,71 mujeres ocupadas por cada hombre, un avance frente al 0,68 de 2018, pero insuficiente cuando se mira la calidad del empleo.
Para 2026, la tarea es clara según los expertos: no se trata solo de crear más empleos, sino de mejorar lo que ya existe. El departamento debe acelerar la formalización en zonas donde predomina la informalidad, recuperar el sector construcción, y diversificar la economía en regiones que hoy dependen solo de sectores primarios. Antioquia llegó a ser potencia económica del país, pero el reto es que esa prosperidad deje de ser patrimonio de pocos en la capital y se expanda hacia los pueblos que todavía viven del rebusque.
Fuente original: El Tiempo - Colombia

