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ANLA da luz verde a segunda calzada Casablanca-Ubaté con nuevas medidas ambientales

Fuente: El Tiempo - Bogotá
ANLA da luz verde a segunda calzada Casablanca-Ubaté con nuevas medidas ambientales
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La Autoridad Nacional de Licencias Ambientales autorizó la modificación de la licencia ambiental para construir una segunda calzada de 7.382 kilómetros en el norte de Cundinamarca. El proyecto incluye dos carriles, retornos tipo corbatín y un puente peatonal en La Ruidosa. Se espera mejorar la seguridad vial, reducir tiempos de desplazamiento y facilitar el transporte de productos agrícolas, con obligaciones ambientales que incluyen protección de suelos, aguas y fauna.

Después de varios trámites, la Autoridad Nacional de Licencias Ambientales (ANLA) autorizó oficialmente la modificación de la licencia ambiental para la construcción de la segunda calzada entre Casablanca y Ubaté. La obra se ejecutará en un tramo de 7.382 kilómetros que atraviesa los municipios cundinamarqueses de Cogua, Nemocón y Tausa. Se trata de un proyecto que busca potenciar la conectividad regional y mejorar sustancialmente las condiciones de seguridad en esta importante vía del norte del departamento.

La infraestructura que se construirá contempla una segunda calzada con dos carriles de 3,65 metros cada uno, acompañada de separador central y bermas pavimentadas. Además, habrá tres retornos vehiculares tipo corbatín estratégicamente ubicados en Casablanca, La Virgen y La Ruidosa para facilitar la movilidad local. El proyecto también incluye un puente vehicular, cinco pontones para manejar aguas y garantizar la estabilidad de la vía. En el sector La Ruidosa está previsto construir un puente peatonal pensado especialmente en la seguridad de estudiantes, docentes y comunidad educativa de la zona.

Más allá de las obras viales, el proyecto contempla adecuar accesos a predios privados y vías veredales para fortalecer la conectividad en zonas rurales. Se construirán también obras hidráulicas como alcantarillas, canales y cunetas para manejar adecuadamente las aguas lluvias. Esto es importante porque el norte de Cundinamarca requiere infraestructura moderna que reduzca tiempos de viaje, mejore la seguridad y facilite que productos agrícolas y pecuarios de la región lleguen más rápido al centro del país.

En materia ambiental, la ANLA no puso condiciones ligeras. La entidad estableció medidas obligatorias de manejo para prevenir y mitigar impactos durante la construcción. Esto incluye estabilidad de suelos, control de escorrentías, protección del recurso hídrico y gestión de emisiones, polvo y ruido en campamentos y plantas de asfalto. El plan también exige restauración progresiva de la vegetación, programas de rescate y reubicación de fauna, señalización preventiva y capacitación constante al personal.

Un aspecto destacado es el Plan de Compensación Ambiental aprobado, que contempla la preservación y rehabilitación de 66,03 hectáreas en ecosistemas del bioma altoandino de la cordillera Oriental. Se trata de medidas diseñadas para que el desarrollo de infraestructura no signifique una pérdida neta en términos ambientales. La ANLA ha indicado que este proyecto se enmarca en una política más amplia de impulsar infraestructura vial bajo criterios de sostenibilidad y protección ambiental que beneficie genuinamente a las comunidades locales.

Fuente original: El Tiempo - Bogotá

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