Andrés Guerra cierra la puerta a Abelardo de la Espriella en segunda vuelta

El senador del Centro Democrático Andrés Guerra anunció públicamente que no apoyará a Abelardo de la Espriella si llega a una segunda vuelta presidencial. La declaración marca una grieta profunda dentro de la derecha colombiana y genera una paradoja política: si se enfrenta a un candidato de izquierda como Iván Cepeda, la negativa de Guerra podría beneficiar indirectamente a sus rivales ideológicos. El rechazo de Guerra evidencia que para un sector del partido, la oposición a De la Espriella es mayor que el miedo al avance progresista.
El senador Andrés Guerra no deja dudas: si Abelardo de la Espriella llega a una segunda vuelta presidencial, él no estará en su esquina. A través de las redes sociales, el político del Centro Democrático fue contundente con su mensaje: "Así no es….. Conmigo no cuenten en segunda vuelta si ganan. Ni más faltaba". No hay lugar para interpretaciones. Guerra le está diciendo públicamente a su partido y a sus votantes que su apoyo no será automático.
Lo que hace este anuncio particularmente incómodo para la derecha es la matemática política que trae consigo. Si en una eventual segunda vuelta Abelardo se enfrenta a Iván Cepeda, un candidato de la izquierda, la negativa de Guerra a apoyar al abogado terminaría beneficiando indirectamente a sus adversarios ideológicos. En términos electorales, restarle votos y estructura al candidato derechista en un escenario polarizado es abrir las puertas al sector progresista.
Este quiebre al interior del Centro Democrático revela algo más profundo que una simple disputa personal. Para Guerra y otros congresistas que piensan como él, el rechazo hacia la figura y las formas de De la Espriella es tan intenso que supera incluso la lógica de frenar el avance de la izquierda. Es una rebelión contra las propias filas.
El partido ahora enfrenta un dilema: cómo gestionar esta disidencia pública sin que se convierta en un efecto dominó entre otros legisladores que compartan la reticencia de Guerra. La fractura está visible, y en política electoral, cuando algo así se muestra al público, es mucho más difícil de ocultar.
Fuente original: Minuto30

