ÚltimasNoticias Colombia

Salud y Bienestar

Análogos de GLP-1: qué dicen los expertos sobre los mitos de ceguera y cáncer

Fuente: El Tiempo - Salud
Análogos de GLP-1: qué dicen los expertos sobre los mitos de ceguera y cáncer
Imagen: El Tiempo - Salud Ver articulo original

Los medicamentos para bajar de peso basados en análogos de GLP-1 son relativamente seguros, pero requieren supervisión médica. La endocrinóloga Milena Castillo desmiente rumores sobre ceguera y cáncer de tiroides que circulan en redes sociales, aunque advierte que el uso sin prescripción médica sí presenta riesgos reales. Los efectos secundarios más comunes son gastrointestinales y suelen ser temporales.

Los análogos de GLP-1, medicamentos cada vez más populares para tratar diabetes tipo 2 y obesidad, se encuentran en el centro de una batalla contra la desinformación. Mientras miles de colombianos acceden a estas terapias para perder peso, en las redes sociales proliferan afirmaciones alarmantes sobre supuestos riesgos como ceguera, cáncer de tiroides o daños graves a la salud. Frente a este panorama, la endocrinóloga Milena Castillo ha querido aclarar qué hay de verdad y qué es mito en torno a estos tratamientos.

Para la especialista, el problema central no radica en los medicamentos mismos, sino en cómo se están utilizando. "Son medicamentos que deben ir con prescripción médica", explicó Castillo en entrevista con El Tiempo. El uso indiscriminado y sin supervisión profesional es lo que genera verdaderos riesgos para la salud. Estos fármacos actúan sobre receptores hormonales específicos y, como cualquier tratamiento, tienen efectos adversos conocidos que necesitan monitoreo profesional.

Los síntomas más frecuentes son de tipo gastrointestinal. Las náuseas encabezan la lista, seguidas por diarrea, estreñimiento y dolor abdominal. El dolor tipo cólico aparece en el 9 a 10 por ciento de los pacientes, mientras que los vómitos ocurren en menos del 5 por ciento. Estos síntomas tienden a manifestarse durante el ajuste de la dosis, que es progresivo según la tolerancia de cada persona, pero suelen mejorar con el tiempo. De hecho, menos del 4 por ciento de los pacientes abandona el tratamiento por intolerancia gastrointestinal.

Sin embargo, existen otros riesgos que justifican la valoración médica previa. Castillo advirtió sobre complicaciones en la vesícula biliar: estos medicamentos pueden aumentar el riesgo de cálculos biliares o colecistitis aguda, una inflamación que requiere atención urgente. Por eso, antes de iniciar el tratamiento se debe revisar el estado de este órgano. El peligro es mayor cuando alguien se automedica sin saber si ya tiene problemas en la vesícula.

Respecto al rumor de que causan cáncer de tiroides, Castillo explicó que la confusión surge de estudios en roedores que mostraron mayor incidencia de cáncer medular de tiroides, un subtipo raro. Sin embargo, aclaró que este tipo de cáncer es poco frecuente en humanos y suele asociarse a condiciones hereditarias y genéticas. "El mensaje es que no porque una persona vaya a usar un análogo de GLP-1 necesariamente va a desarrollar cáncer de tiroides", enfatizó. Extrapolar directamente resultados de animales a humanos es una interpretación incorrecta que alimenta temores injustificados.

Sobre la ceguera, la endocrinóloga reconoció que existe un estudio donde se registró un número mayor de eventos de retinopatía diabética en algunos pacientes con semaglutida. Pero esos participantes ya padecían diabetes y tenían enfermedad ocular previa. El mecanismo detrás de esas alteraciones visuales parece estar relacionado con la disminución rápida de glucosa en sangre, no con toxicidad directa del medicamento en los ojos. "En este momento no podemos asegurar que realmente cause ceguera, ni cáncer ocular ni neuropatía óptica", afirmó. Lo que sí recomienda es que personas con diabetes de larga evolución se sometan a valoración oftalmológica antes de iniciar el tratamiento.

La especialista también abordó la preocupación sobre pérdida de masa muscular. Algunos estudios muestran que entre el 10 y 25 por ciento del peso perdido puede corresponder a masa magra, pero esto no significa necesariamente pérdida perjudicial de músculo. Gran parte corresponde a agua corporal, glucógeno (reservas de energía) y pequeñas cantidades de grasa infiltrada en el músculo. Castillo aseguró que combinar ejercicio de fuerza con alimentación rica en proteína permite conservar adecuadamente la masa muscular. De hecho, la masa muscular que permanece suele tener mejor funcionalidad e inflamación reducida.

Fuente original: El Tiempo - Salud

Noticias relacionadas