Alertas sobre el histórico crecimiento de votos para Martha Peralta en La Guajira generan preocupación electoral

Martha Peralta ganó la circunscripción indígena al Senado con 61.098 votos, pero su elección levanta cuestionamientos sobre anomalías electorales en La Guajira. En municipios como Uribia, la participación en esta categoría se multiplicó por cien en cuatro años. Todo ocurre mientras Peralta permanece vinculada a investigaciones por el escándalo de corrupción de la UNGRD.
Martha Peralta se convirtió en la senadora más votada de la circunscripción indígena con 61.098 sufragios, dejando atrás a su más cercano competidor José William Timbo con una diferencia que superaba los 16.000 votos. Sin embargo, su victoria trae consigo una lluvia de interrogantes sobre lo que sucedió en urnas, especialmente en La Guajira, donde la wayuu concentró la mayor parte de su respaldo electoral.
El asunto es delicado porque llega acompañado de contexto. Peralta ya aparece mencionada en investigaciones sobre corrupción en la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (UNGRD), el organismo que dejó sin agua a miles de personas en la región. Según testimonios de imputados como Olmedo López, se le señala de presuntamente haber coordinado reuniones entre funcionarios de la UNGRD y congresistas para conseguir votos favorables a reformas del Gobierno Petro. A pesar de esto, la senadora nunca antes había competido por la circunscripción indígena, pero esta vez ganó por amplio margen en su departamento de origen.
Lo que más llama la atención es el salto espectacular en participación electoral. Una investigación publicada por El Tiempo encontró que mientras en 2022 apenas 4.000 guajiros votaron en la circunscripción indígena, en 2026 esa cifra ascendió a 49.949 votos. De esos, 33.914 fueron para Peralta, lo que representa cerca del 68 por ciento. Los números se vuelven aún más polémicos cuando se miran municipio por municipio.
Uribia es el caso más extremo. La Misión de Observación Electoral calificó este municipio como zona de riesgo electoral extremo debido a la presencia de actores armados ilegales y posibles irregularidades. En 2022, solo 111 personas votaron en la circunscripción indígena en Uribia. Cuatro años después, Peralta recibió 11.159 votos allí. Es decir, la votación se multiplicó por cien. Además, la abstención en ese municipio bajó dramáticamente de más del 90 por ciento en 2018 a cerca del 64 por ciento recientemente. En Riohacha, la capital del departamento y ciudad natal de Peralta, sus votaciones fueron menores: alrededor de 7.000 sufragios. Albania también mostró patrones similares: mientras en 2022 la candidata Aida Quilcué apenas consiguió nueve votos, Peralta obtuvo 5.064 de los 5.428 registrados, acaparando el 93 por ciento. En Barrancas, otro municipio de riesgo extremo según observadores, Peralta concentró el 65 por ciento de los votos indígenas.
Lo curioso es que después de los comicios, la senadora misma denunció que hubo irregularidades que la perjudicaron. En su red social X escribió: "Más de 30.000 votos no marcados, 29.000 nulos y 35.000 en blanco en la circunscripción indígena. Se le advirtió a la Registraduría que el diseño del tarjetón era confuso, desigual y perjudicial para las comunidades indígenas. ADEMÁS CUANDO PEDÍAN EL TARJETÓN NO LO ENTREGARON". Peralta pidió que las autoridades electorales intervengan para garantizar derechos al pueblo indígena, aunque hasta el momento ni ella ni la Registraduría se han referido a los cuestionamientos sobre las anomalías votacionales que la favorecieron.
Fuente original: El Colombiano - Colombia

